El mundial de fútbol es un escenario idóneo para mostrar que todos los seres humanos de la Tierra podemos tener un lenguaje común. En parques, centros comerciales, reuniones familiares, incluso de oficina, en el planeta entero no se habla de otra cosa.
El liderazgo que tienen varios ídolos como Messi, Mbappé, Haaland o Kane y su influencia en millones de jóvenes en el mundo es innegable. En mi concepto, son liderazgos positivos, pues mostrar a las nuevas generaciones cómo trabajar duro en equipo y tener una estrategia clara puede generar muy buenos resultados.
Tengo varios amigos a los que no les gusta el fútbol. Creo que esto sucede porque no lo entienden. Este deporte, además de ser bastante entretenido, deja grandes lecciones.
Una de ellas es el ser buen perdedor. Hemos visto a varios grandes irse del mundial. Cristiano Ronaldo, Neymar y Modrić son prueba de ello. A Ronaldo y Neymar los vi llorar, demostrando una vez más que llorar sí es cuestión de hombres.
Como buenos perdedores aceptaron su derrota, la lamentaron al igual que sus equipos, pero la reconocieron y siguieron adelante. Esas son las reglas del juego.
Los líderes negativos, esos que nadie debe seguir, son aquellos que no aceptan derrotas, que no saben perder, pero que adicionalmente invitan a otros a desconocer los resultados de un juego o de una elección. ¿Se imaginan a Neymar o a Ronaldo desconociendo los resultados de un partido aludiendo que el VAR fue manipulado por un software proveniente de Argentina o Estados Unidos y afirmando que esa fue la razón de su derrota?
Solo a un líder demente, completamente apartado de la realidad y mal perdedor se le ocurriría inventar una novela como esa. Que agentes internacionales intervinieron, que se utilizó un software fraudulento, que existe todo un complot para que se diera un resultado determinado. Que los árbitros se confabularon. Excusas para los malos perdedores es lo que hay.
Ese tipo de narrativas hay que ignorarlas, muy especialmente cuando vienen acompañadas de mala ortografía y cuando son escritas en horarios inusuales, en los que el rigor se pierde.
Ser un buen líder es cuestión de responsabilidad. Cuando un líder, incluso si es el de un país, es negativo, lo mejor es ignorarlo, pues no merece la atención de nadie como consecuencia de su irresponsabilidad para desarrollar la labor que se le encomienda.
Hay personas que asumen liderazgos solo para dar de qué hablar, no para realmente hacer algo positivo por las personas o sociedades que les reconocen como líderes. Lo más sabio entonces es ignorarlos, para así dar paso y reconocimiento a otros liderazgos, en este caso positivos, que respetan las reglas de juego, que se ponen la camiseta de Colombia para realmente generar un impacto multiplicador de bienestar en nuestra sociedad.
Invito a todos a ignorar a los líderes tóxicos, aquellos que no son buenos perdedores y que prefieren hacer lo que sea con tal de no reconocer su derrota. Esos líderes trasnochados, que también pareciera se intoxican con no sabemos qué, deben ser engavetados, archivados, olvidados.
Colombia es una nación capaz de reinventarse. Creando nuevos liderazgos. Generando nuevas dinámicas. En eso debemos trabajar todos unidos. La unión del pueblo colombiano es más necesaria que nunca. Jugando todos en una misma dirección, respetando las reglas de juego, haremos de Colombia un país mejor, más próspero y libre.
Ronaldo, Neymar, Haaland y Modrić reconocieron su derrota. Además de ser excelentes jugadores, eso también los hace grandes.
