OPINIÓN

Sofy Casas

La nueva junta que tendrá que recuperar a Ecopetrol

Recuperar a Ecopetrol será, por eso, una de las tareas empresariales más importantes del nuevo Gobierno.
30 de agosto de 2026 a las 9:15 a. m.

La nueva Junta Directiva de Ecopetrol recibe mucho más que la responsabilidad de administrar la empresa más importante de Colombia. Estamos hablando de una compañía golpeada en su confianza y en su gobierno corporativo después de cuatro años en los que las decisiones del nefasto gobierno de Gustavo Petro sobre petróleo, gas y transición energética generaron incertidumbre, mientras la gestión de Ricardo Roa terminó rodeada de investigaciones y cuestionamientos que nunca debieron alcanzar de esa manera a la principal empresa del país. Recuperar a Ecopetrol será, por eso, una de las tareas empresariales más importantes del nuevo Gobierno.

La plancha integrada por Luis Felipe Henao Cardona, Ricardo Rodríguez Yee, César Eduardo Loza Arenas, Carlos Augusto Suárez Rojas, José Camilo Manzur Jattin, Jorge Alberto Jaller Jaramillo, Ludmila del Carmen Vergara Rosales, Betzy Patricia Martínez Zapateiro y Claudia Margarita Lafaurie Taboada llega en un momento en el que Ecopetrol necesita experiencia, carácter e independencia para volver a concentrarse en lo esencial. Producir, explorar, recuperar reservas, cuidar la caja, garantizar la seguridad energética y hacer una transición que tenga sentido económico para Colombia.

El capítulo de Ricardo Roa deja preguntas que la nueva junta no puede simplemente pasar de página. Roa llegó a la Presidencia de Ecopetrol después de haber sido gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro y terminó formalmente vinculado a procesos judiciales. En marzo de 2026 la Fiscalía lo imputó por su presunta responsabilidad en tráfico de influencias de servidor público. Paralelamente, las presuntas irregularidades relacionadas con la financiación de la campaña Petro Presidente siguieron avanzando ante las autoridades. Sobre el caso Roa serán los jueces quienes determinen responsabilidades, pero para Ecopetrol el costo reputacional de tener a su presidente en medio de semejante tormenta fue enorme.

A eso se sumó otro episodio especialmente delicado para el gobierno corporativo. En mayo de 2025 la Procuraduría abrió una indagación previa por el contrato suscrito con la firma estadounidense Covington & Burling LLP, cuyo monto terminó cercano a los cinco millones de dólares. El organismo de control busca establecer si el contrato fue modificado sin autorización de la Junta Directiva y esclarecer lo ocurrido con un procedimiento de retención y preservación de comunicaciones e información que habría involucrado a 70 altos funcionarios de Ecopetrol, incluidos miembros de la propia junta. Ecopetrol confirmó que ni la Junta Directiva ni su Comité de Auditoría fueron consultados sobre el otrosí que modificó el contrato original, su alcance y su valor. La Junta terminó ordenando la suspensión de las actividades y solicitando auditorías e investigaciones. Este tipo de episodios muestra el tamaño del trabajo que tendrá la nueva dirección para fortalecer los controles, la transparencia y la credibilidad de la compañía.

También tendrá que corregir el rumbo energético, y ese es un punto fundamental. Durante el gobierno Petro se instaló la idea de acelerar la transición mientras se cerraba la puerta a nuevos contratos de exploración de petróleo y gas. Colombia terminó metida en importaciones de gas mientras Ecopetrol, paradójicamente, seguía siendo la empresa llamada a garantizar buena parte de nuestra seguridad energética. La nueva junta debe devolver ese debate al terreno técnico. Aquí no se puede seguir poniendo en riesgo la producción, las reservas y los ingresos que precisamente deben ayudar a financiar el futuro energético del país.

Por eso cobra importancia la composición de esta junta. Luis Felipe Henao aporta experiencia en gobierno corporativo y gestión pública; Ricardo Rodríguez Yee conoce auditoría, riesgos, control fiscal y planeación energética; César Loza conoce Ecopetrol desde adentro y representa la visión de sus trabajadores. José Camilo Manzur llega con experiencia en el sector eléctrico, fundamental para conectar el negocio tradicional con la nueva realidad energética. Jorge Alberto Jaller aporta manejo de organizaciones de gran escala y Ludmila Vergara fortalece la mirada jurídica e institucional. Carlos Augusto Suárez suma experiencia en estrategia, comunicación y manejo de crisis. Abogado y especialista en Control Fiscal, ha asesorado a gobernantes durante décadas y es uno de los hombres que mejor conoce e interpreta la visión del presidente Abelardo De La Espriella. Su cercanía y conocimiento del mandatario pueden ser claves para una Ecopetrol que tendrá que recomponer su reputación y explicar con claridad un nuevo rumbo que combine mayor exploración, disciplina empresarial y una transición energética responsable. Betzy Patricia Martínez y Claudia Margarita Lafaurie completan una plancha con miradas regionales y profesionales distintas.

En conjunto, los nuevos integrantes cubren frentes determinantes para Ecopetrol. Hay conocimiento del sector eléctrico —clave para ISA y para el desarrollo de nuevos negocios—, trayectoria en la administración de grandes organizaciones, capacidad jurídica e institucional y experiencia para enfrentar escenarios de crisis. Es una combinación de perfiles que puede fortalecer el negocio tradicional y aportar mayor rigor a las decisiones que definirán el futuro de la compañía.

La nueva junta tendrá además una responsabilidad política que parece contradictoria, pero no lo es. Varios de sus integrantes llegan con la confianza del presidente Abelardo De La Espriella, pero su primera demostración de responsabilidad deberá ser actuar pensando en Ecopetrol y no en el gobierno que los postuló. Esa es precisamente una de las lecciones que deberían quedar de los últimos años. La petrolera no puede volver a confundirse con un proyecto político ni convertirse en escenario de disputas que nada tienen que ver con su objeto empresarial. Ese es precisamente el propósito que ha planteado el mandatario De La Espriella.

Hay mucho por revisar. Gobierno corporativo, disciplina financiera, exploración, reservas, producción y reputación. También habrá que determinar qué ocurrió en los episodios que investigan los organismos de control y la justicia, y establecer responsabilidades donde corresponda. Algo que, en mi opinión, es importante es seguir mirando permanentemente por el retrovisor para mostrarles a los colombianos exactamente las fechorías que hicieron Petro y sus amigotes con la empresa insignia de nuestro país.

Por eso esta nueva junta genera confianza y una expectativa importante. Sus integrantes no reciben simplemente nueve sillas alrededor de una mesa. Están recibiendo la responsabilidad de recuperar una empresa que durante demasiado tiempo fue saqueada y estuvo metida en controversias políticas y judiciales que terminaron distrayéndola de su verdadera misión.

Felicitaciones a quienes asumen este desafío. Colombia necesita nuevamente una Ecopetrol fuerte, confiable y bien administrada, capaz de garantizar la seguridad energética del país, fortalecer su producción y prepararse con responsabilidad para los cambios que vienen. Recuperar la confianza de los colombianos será, probablemente, el primer gran barril que esta nueva junta tendrá que producir.