Orden Público
Más de 240 uniformados secuestrados: la preocupante cifra de militares plagiados en medio de la paz total prometida por Gustavo Petro
Cerca de 250 militares han sido secuestrados en los últimos cuatro años en actos del servicio. Pero no es la única manera en que son retenidos los uniformados. Las asonadas se han convertido en otro mecanismo perverso.

“Lamentablemente, los militares estamos muy amarrados, sin poder ganar respeto”. La contundente frase es de uno de los 33 comandos de las fuerzas especiales que estuvo secuestrado en el Guaviare durante cinco días por cerca de 600 personas.
El uniformado no dudó en mostrar su desmotivación con lo que viene sucediendo cada vez con más frecuencia en el Gobierno del presidente Gustavo Petro. Se refiere a las asonadas de la comunidad contra la fuerza pública en medio de operaciones de alto impacto.
“¿Cómo secuestran un pelotón? Cada acompañamiento tenía armas de largo alcance, soldados troperos que no se hubieran dejado. Pero como estamos amarrados, no podemos usar armas. Siempre tienen que secuestrar para que Petro ponga cuidado de lo que pasa”, manifestó el experimentado militar del Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares.
Otro oficial experto en maniobras de alto impacto reconoció que la situación actual es muy delicada y aseguró que en terreno los mandos prefieren hacerle “la oreja” (evadir) al enemigo para no enfrentarlo.

“Lo que se está viendo está relacionado con una pérdida de capacidades operacionales en terreno y con las fallas en el apoyo aéreo. No están llegando los helicópteros en el momento que se debe. Si a los compañeros del Guaviare les hubiera llegado la ayuda helicoportada para hacer la extracción en el momento que era, no se hubiera dado el secuestro”, dijo el oficial, quien pidió reserva de su entidad.
Agregó que los comandantes prefieren en algunas ocasiones evitar enfrentarse con el enemigo para no tener dolores de cabeza. Como jefe en el área de combate, prefiere no arriesgar la vida de la tropa sin saber si contarán con un apoyo aéreo rápido. Por eso explicó que, si entran en combate y el refuerzo no llega a tiempo, “quedamos embalados jurídicamente, es decir, por hacer más, hacemos menos”.
Las cifras sobre uniformados secuestrados hay que revisarlas con un contexto adicional: separando los que ocurren en actos del servicio, fuera de él y por asonadas de la población. Desde 2021 hasta 2025, 248 uniformados han sido privados de la libertad por cuenta de los grupos criminales de alto impacto en actos del servicio.

En las asonadas, como la ocurrida recientemente en el Guaviare, el dato es alarmante: en lo corrido de este año se han registrado 30, en las que la comunidad se reúne e impide la libre movilidad de los soldados. En estas acciones han sido secuestrados 264 militares.
Para los propios uniformados, el reciente hecho del Guaviare marca un antes y un después. Los integrantes de las Fuerzas Militares se han quedado sorprendidos, pues se trató de la primera vez en la historia reciente del país que un contingente tan grande de fuerzas especiales es secuestrado de esta manera y no hay posibilidad de defenderse.
Cifras de la fuerza pública indican que 2024 fue uno de los años con el número más alto de militares secuestrados en actos del servicio, con 133 episodios. Y, para 2025, la cifra va en 92. Los grupos que más han afectado a la fuerza pública con secuestros han sido las disidencias de las Farc de Iván Mordisco y la guerrilla del ELN, que han realizado estos crímenes en Cauca, Arauca, Norte de Santander, Guaviare y Nariño.
Esta semana las disidencias de las Farc de Iván Mordisco revelaron que tenían en su poder a los soldados Jeison García, Brayan Ruiz, Juan Buitrón y Jamerson Guachetá. “Cuando existan condiciones para su liberación, esta se hará efectiva. Mientras tanto permanecerán en nuestro poder. Esperamos que el desenlace no sea catastrófico”, indicaron las disidencias de Mordisco.

En medio del secuestro de los militares en asonadas por la comunidad constreñida por los grupos criminales y del accionar de estos grupos, el Ejército denunció que el soldado Luis Hernán Quiguazú, quien se encontraba visitando a su familia estando de permiso, fue secuestrado y asesinado, al parecer, por las disidencias de las Farc de Iván Mordisco en el Huila.
“Una vez más, con estos hechos se evidencia cómo estos terroristas transgreden los derechos humanos e infringen el derecho internacional humanitario, dado que la muerte de nuestro militar se produjo en total estado de indefensión”, denunció el Ejército.
Pero los integrantes de las Fuerzas Militares no son los únicos que han sido víctimas de secuestro. Policías han sufrido varias asonadas, como ocurrió en El Plateado, en el departamento del Cauca, el pasado mes de marzo, en donde 28 uniformados del escuadrón antimotines y un militar fueron secuestrados por la comunidad.
O la tragedia que sufrió la Policía en marzo de 2023 en la vereda Los Pozos en Caquetá. Allí, en medio de una asonada campesina, fue asesinado el subintendente Ricardo Arley Monroy Prieto. Cerca de 4.000 personas con machetes y palos se tomaron las instalaciones de una petrolera en donde estaba un grupo de la unidad antimotines de la Policía, que intentó contener a la multitud, pero fueron superados en número. Se produjo el secuestro de 79 uniformados y el crimen de uno de ellos.

Para 2025, según fuentes de la Policía, el número de uniformados secuestrados en asonadas asciende a 30. Para almirantes y generales en retiro con los que habló SEMANA sobre lo que viene ocurriendo con la fuerza pública, la situación es extremadamente grave.
El almirante Hernando Wills, presidente del Cuerpo de Almirantes y Generales en Retiro, afirmó que “vemos con preocupación los secuestros de los soldados. Es un ataque directo al Estado y la institucionalidad. Esto no se puede normalizar. Corresponde hacer un llamado a la población a no dejarse instrumentalizar por los grupos criminales para atacar a la fuerza pública”.
Por su parte, el general en retiro Guillermo León, presidente de la Asociación de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (Acore), dijo que las disidencias de las Farc descubrieron que usar a la población civil para hacer asonadas era efectivo para frenar el avance de las tropas. “Se está desmoralizando a la tropa. Estos secuestros afectan la dignidad de los militares porque se sienten humillados y vilipendiados”, dijo el general León.
Los oficiales en retiro también hicieron un llamado a las autoridades judiciales para que defiendan a la fuerza pública en estos casos y no suceda como con el secuestro de 57 militares en el Cauca el pasado mes de junio, cuando varios de los presuntos responsables quedaron en libertad.