Estados Unidos
Alarmas falsas por tiradores activos están generando preocupación y pánico en varias universidades y escuelas de Estados Unidos
Las alertas producen un despliegue importante de recursos policiales, que en ocasiones puede tornarse peligroso y hasta mortal.

Los tiroteos en campos educativos son uno de los fenómenos sociales más complejos que afronta Estados Unidos y su política de libre porte de armas.
Las instituciones de educación superior de Tennessee, Villanova, Carolina del Sur y Arkansas recibieron reportes de un supuesto hombre armado que amenazaba con disparar.
En la Universidad del Norte de Arizona, se informó sobre un tirador en la Biblioteca Cline del campus universitario.
El swating, informes falsos de delitos graves, buscan provocar una respuesta policial contundente, según análisis de Usa Today.

Esto produce activación de protocolos contra amenazas de tiroteos, desde protección de la comunidad educativa hasta acciones policiales para controlar la situación.
Por supuesto, la situación genera gasto de recursos, y sobre todo causa temor entre la comunidad por un peligro que, lamentablemente, es latente en el país norteamericano.
La complejidad de las falsas alarmas
Entre enero de 2023 y junio de 2024, las autoridades reportan más de 800 casos de alertas falsas en escuelas primarias, intermedias y secundarias, como menciona la base de datos de tiroteos K-12.

La Liga Antidifamación dice que el swating surgió como un engaño popular, aunque potencialmente mortal, a principios de la década del 2000.
A inicios del milenio, se hacían llamadas de forma mal intencionada para activar procedimientos por parte del equipo SWAT, un grupo policial encaminado a combatir este tipo de sucesos y otros más.
En medio de la inmersión en el campo, es posible que haya daños materiales o personas heridas en medio del operativo.
“Desviamos los recursos policiales de otras investigaciones activas, y eso supone una carga considerable para los recursos tanto de nuestra agencia como de los departamentos de policía locales”, afirma Kelly Smith, exagente especial adjunto a cargo de la oficina del FBI en Seattle.
El FBI emitió toda una dependencia dedicada al swating desde 2008.
“Tenemos que tratar cada caso como real hasta que sepamos que es un engaño”, recalca Smith.
“Lo cierto es que cada llamada falsa como esta desvía a los agentes de las emergencias y los riesgos reales, y esa es la verdadera tragedia”, sostiene, John DeCarlo profesor en la Facultad de Justicia Penal y Ciencias Forenses Henry C. Lee de la Universidad de New Haven.
La práctica no solo causa desvío de recursos públicos, sino que no permite el normal desarrollo de las jornadas académicas.