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¿Cómo sería el búnker secreto de Nicolás Maduro en Venezuela?
El complejo tendría capacidad de resistir bombardeos a gran escala e incluso ataques químicos.

En medio de la creciente tensión militar de Estados Unidos con el dictador Nicolás Maduro, ha vuelto a circular el rumor de que este contaría con un búnker secreto en el complejo militar de Fuerte Tiuna, en Caracas.
La existencia de esta infraestructura ha sido revelada por desertores como Leamsy Salazar, quienes aseguran que se trata de una instalación subterránea de gran envergadura diseñada para garantizar la supervivencia del mandatario y de su círculo más cercano.
El refugio, según estas fuentes, abarcaría entre 10.000 y 15.000 metros cuadrados y estaría inspirado en modelos de seguridad de Cuba y Corea del Norte. Se afirma que fue construido con la capacidad de resistir bombardeos a gran escala e incluso ataques químicos, lo que lo convierte en una de las estructuras defensivas más sofisticadas del país.
Entre los detalles divulgados se encuentra que el búnker contaría con al menos cinco niveles subterráneos, situados a más de 20 metros de profundidad, a los que se accede a través de puertas blindadas diseñadas para resistir explosiones de alta potencia. El área estaría resguardada por anillos de seguridad controlados por agentes cubanos, lo que reforzaría la protección de la instalación frente a posibles intentos de infiltración.

El equipamiento interno también es objeto de atención. Las mismas fuentes señalan que el espacio albergaría depósitos de combustible, bodegas de alimentos, sistemas de purificación de agua y reservas de medicamentos, lo que le permitiría sostenerse durante largos periodos de aislamiento.
Asimismo, tendría dormitorios, un quirófano, gimnasio, salas de conferencias y sistemas de comunicación satelital de origen ruso y chino. Se ha mencionado incluso la existencia de cigarros cubanos y vino en sus reservas, lo que —según críticos— refleja los privilegios de la élite gobernante frente a la crisis humanitaria que atraviesa el país.
El búnker también estaría vinculado al sistema de defensa aérea venezolano, con radares del S-300 integrados a su red de seguridad. Esta conexión reforzaría la capacidad de detectar amenazas externas y coordinar respuestas militares desde la misma instalación.

Los costos de construcción se estiman en un rango de 500 a 800 millones de dólares, aunque no existen cifras oficiales sobre su financiación. Para la oposición venezolana, esta cifra refleja la prioridad que el régimen chavista da a la protección del mandatario frente a las necesidades básicas de la población.
El tema ha generado debate dentro del propio chavismo. En 2020, Leamsy Salazar, exjefe de seguridad de Diosdado Cabello, confirmó que el búnker de Maduro contaba con un altísimo nivel de seguridad. Sin embargo, el propio Cabello desmintió esa versión, asegurando que Salazar nunca fue su jefe de seguridad y calificando las denuncias como parte de una “campaña de difamación”.