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Opinión

Mujeres que hacen más con menos: el imperativo de invertir distinto

Distintos informes muestran que las emprendedoras logran mayor eficiencia en el uso de los recursos, lo que refuerza la necesidad de transformar los criterios de inversión y avanzar en el cierre de las brechas de género en el acceso al capital.

Por: Juliana Uribe Villegas
28 de agosto de 2025

Un estudio reciente del Female Founders Fund confirma lo que muchas hemos sostenido durante años: cuando las mujeres emprenden, no solo crean compañías sólidas, sino que también entregan mejores resultados financieros. Las cifras lo demuestran: las empresas fundadas por mujeres generan 78 centavos de ingreso por cada dólar levantado, mientras que las lideradas por hombres alcanzan 31 centavos. Además, gastan 15 por ciento menos capital. En 2024, su gasto mensual promedio fue de 270.000 dólares frente a los 320.000 de la media estadounidense. Aun así, la brecha en el acceso a inversión sigue siendo abismal.

El año pasado, los equipos integrados exclusivamente por mujeres recibieron apenas 2,1 % del capital de riesgo. Una década atrás, la cifra era de 2,4 %. El avance ha sido mínimo, aunque hay logros: en los últimos diez años, el porcentaje de fondos destinados a startups con participación femenina subió de 11,8 % a 20,6 %, y la presencia de mujeres en puestos decisorios en firmas de venture capital pasó del 6 % al 17 %.

Estos datos confirman que el problema no es de desempeño, sino de sesgo estructural. En mi experiencia liderando Movilizatorio y acompañando a emprendedoras y líderes sociales en América Latina, he visto una y otra vez cómo las mujeres operan con recursos limitados y, aun así, logran impactos sostenibles. Esa capacidad de “hacer más con menos” no es romanticismo ni resiliencia forzada: es un modelo eficiente, medible y replicable.

El reporte también evidencia un cambio relevante: cada vez más mujeres llegan a segundas rondas de éxito. El Female Founders Fund, por ejemplo, ya invierte en second-time exited founders, como Mariah Chase, cofundadora de Eloquii, quien lanzó su nueva empresa Ekyam.ai tras vender la primera a Walmart por 100 millones de dólares. Este ciclo virtuoso -emprender, vender, reinvertir- es clave para construir un ecosistema más equitativo. Pero las barreras siguen presentes. No basta con celebrar a quienes logran superar el muro; es necesario derribarlo.

En América Latina, donde el acceso al capital para mujeres es aún más restringido que en Estados Unidos, urge repensar las métricas con las que se evalúan el riesgo y el potencial de un emprendimiento. Si el rendimiento por dólar invertido es mayor en empresas lideradas por mujeres, ¿por qué el flujo de capital no refleja esa realidad?

Como sociedad, estamos dejando dinero y progreso sobre la mesa. Invertir en mujeres no es un acto de caridad ni un compromiso simbólico de diversidad: es una decisión de negocio inteligente. En un mundo que enfrenta crisis económicas, climáticas y sociales, necesitamos modelos de gestión más eficientes y menos derrochadores de capital.

Las emprendedoras ya lo están demostrando. El reto para inversionistas, gobiernos y aceleradoras es claro: no basta con abrir la puerta; hay que cambiar la arquitectura del edificio. Los datos están sobre la mesa. Lo que falta es voluntad y el coraje de actuar en consecuencia.

Juliana Uribe Villegas, cofundadora y CEO de Movilizatorio