Macroeconomía
Sin contrato ni prestaciones, pero con flexibilidad, la generación Z frente a la era del ‘freelance’
Los jóvenes colombianos se debaten entre la libertad laboral y la inestabilidad económica.

Hace algunas décadas el objetivo de conseguir un empleo fijo con buenas prestaciones, beneficios y estabilidad, representaba un camino hacía el éxito profesional.
Ahora el panorama ha cambiado, especialmente para aquellos que nacieron entre mediados de los años 90 y principios del 2000, pues el ideal de un empleo a largo plazo parece ser cosa del pasado. En su lugar, trabajar por cuenta propia ha tomado fuerza y se ha presentado como una alternativa, impulsada por la tecnología y la promesa de libertad e independencia, exhibiéndose como una opción atractiva para muchos.
En este contexto, el freelance surge como un concepto que promueve la autonomía, capaz de ofrecer la libertad e independencia deseada. Los freelancers son aquellas personas que ofrecen servicios profesionales y trabajan por cuenta propia sin una relación o dependencia laboral, la mayoría de trabajos de esta índole se realizan por proyecto, son tareas puntuales y tienen una duración corta.
Sin embargo, la contraparte de esta tendencia, que muchas veces está maquillada con trazos de oportunidad, también está condicionada por la falta de estabilidad económica y la ausencia de prestaciones. Particularidades, que muchos no perciben ante la atractiva opción que ofrece este modelo de trabajo.
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Ahora bien, mientras muchas personas ven en este modelo una oportunidad de independencia, algunas empresas y emprendimientos han decidido adoptarlo activamente. Un ejemplo es Puras Duras, una plataforma que potencia el impacto de las mujeres en los negocios y que ha optado por conformar su equipo exclusivamente con talento independiente.

Para Isabella Orduz, CEO y cofundadora de Puras Duras el modelo de trabajo freelance no es una tendencia, es una realidad, por eso su empresa tiene la misión de que muchas más mujeres se conviertan en freelance, que tengan un trabajo formal y un trabajo independiente en paralelo.
Para la generación Z la dinámica laboral tiene un trasfondo, un sentido de negociación, pues mientras que las generaciones anteriores veían el trabajo como un privilegio o una razón para estar agradecido, las de ahora piensan en un punto medio, un gana -gana y esto, según Orduz es algo fundamental que se debe tener en cuenta.
De acuerdo a un estudio a escala mundial realizado por ManPowerGroup para el año 2030, la Generación Z constituirá el 58 % de la población activa. Es decir que las organizaciones enfrentan una Generación Z que se incorpora rápidamente a la plantilla laboral y personas con más experiencia que se retirarán. En este sentido este pensamiento de libertad, flexibilidad y negociación seguirá creciendo, y son las empresas las que deberán adaptarse a esto.
Otra motivación por este modelo de trabajo que contempló Orduz comenzó por una situación particular, pero que al mismo tiempo viven muchas personas cotidianamente. “Además de tener un dolor muy fuerte hacia mi mamá, tenía un trauma de abandono. Mi mamá era una mujer absolutamente ambiciosa, entonces, escaló muy rápido en el ámbito profesional, esto hizo que estuviera presente a nivel emocional, pero ausente a nivel físico. ”, comentó la CEO.
La situación laboral de muchas personas consume el tiempo como le pasaba a Orduz, su madre no tenía espacio para asistir a entrega de notas o shows de navidad y cada vez que adquiría un puesto más alto la exigencia era mayor y sus decisiones se veían más condicionadas, se tenía que ajustar a lo que los roles de cierto nivel directivo le exigían.

La ausencia de su madre por motivos laborales se convirtió en el principal motor de la idea de Orduz: transformar la forma en que operan muchas empresas, cambiando el paradigma del trabajo independiente como una labor informal.
Oportunidad de crecimiento
A pesar de que varias empresas están acogiendo el modelo freelance y muchas personas quieran intentar adoptar esta forma de trabajar, es preciso decir que esta tendencia no es perfecta. Y aunque la flexibilidad y la autonomía son palabras que logran ilustrar bien el trabajo de un freelancer, no siempre se traducen en una vida laboral sin preocupaciones.
Esto se suma al hecho de que muchas personas tienen dificultades para adaptarse a horarios rígidos y se sienten agobiadas por la jornada laboral de ocho horas. Otras, en cambio, se fatigan con el estricto control que imponen algunas empresas, lo que a menudo deriva en infelicidad laboral.
Sin embargo, detrás de la idea de ser “tu propio jefe” hay varios desafíos, uno de ellos, la disciplina que acarrea ser independiente.

No obstante, la CEO de Puras Duras, decide darles la vuelta a las desventajas de trabajar en un modelo como este y transformarlo en oportunidades. Un ejemplo es el tema de la libertad que se promueve a través del freelance, pues a pesar de que este tipo de trabajo brinda flexibilidad, la responsabilidad que conlleva también representa un desafío para muchos.
Según Orduz, en este contexto existe un tema de autogestión. Es decir, cada persona está velando por una responsabilidad que está atada a un entregable “me parece que es absolutamente una ventaja porque estamos obligando a la población económicamente activa a madurar más rápido, además también obliga que las personas en general, incluyéndome, empecemos ser más visibles en nuestro trabajo”, asegura.
El lado B de la labor de freelance y otros de los aspectos que pueden ser preocupantes es que muchas personas no tienen estabilidad financiera.

“En este trabajo nunca vas a tener garantizado un salario. Pero, si tú tienes un salario y es justamente lo que necesitas, nunca vas a tener la necesidad de ir a buscar otras oportunidades”. Orduz habla de un cortoplacismo y un conformismo que pueden adoptar las personas a quedarse en un trabajo fijo.
La mayoría de las personas destinan el 100% de su vida profesional a su trabajo, ajenas a la posibilidad de obtener oportunidades en otro tipo de formatos “Por alguna razón, cuando las personas llegan a pensionarse, la mayoría se deprimen porque hicieron lo mismo durante toda su vida. entonces el salario termina siendo amenazante si uno lo visualiza a largo plazo” puntualiza Orduz.
Entonces, la generación Z está transformando profundamente la manera en la que se entiende el trabajo. Para muchos jóvenes, la estabilidad ya no se mide únicamente en contratos indefinidos o beneficios laborales tradicionales, sino en la posibilidad de crecer, aprender y manejar su tiempo con autonomía. Esta nueva visión del mundo laboral exige que las empresas también evolucionen, comprendan sus necesidades y flexibilicen sus estructuras.