Cómo
El sencillo método para desinfectar la esponja de lavar los platos y eliminar las bacterias: solo se requieren dos ingredientes
Este elemento es propenso a acumular bacterias y gérmenes que pueden causar infecciones.

Mantener la cocina aseada es determinante para evitar la proliferación de bacterias y residuos que puedan causar molestias o afecciones de salud. Muchas veces la preocupación se centra en lavar los platos, cucharas y tenedores, pero es clave que el objeto que se usa para ello se mantenga muy limpio.
Las esponjas utilizadas para este propósito son de esos elementos en el hogar que más bacterias acumulan. Al estar constantemente húmedas y en contacto con restos de comida, grasa y superficies sucias, se convierten en un ambiente ideal para el crecimiento de microorganismos como E. coli, Salmonella y mohos.
Si no se realiza un proceso de limpieza adecuado, estas bacterias pueden trasladarse a los platos, cubiertos y utensilios de cocina, aumentando el riesgo de enfermedades gastrointestinales.

Es frecuente que las personas limpien las esponjas con agua caliente o que incluso las metan en el microondas, por ejemplo, pero es probable que estas técnicas no sean suficientes.
Para ello hay dos ingredientes que son ideales para desinfectarlas y eliminar las posibles bacterias y la forma de usarlos es muy sencilla.
- En un recipiente se mezclan partes iguales de agua y vinagre blanco.
- Se introduce la esponja y se asegura de que esté completamente sumergida.
- Se deja reposar durante cinco a 10 minutos.
- Finalmente, se enjuaga bien con agua y se exprime.
Esta mezcla es una buena opción para mantener muy limpias las esponjas debido a que el vinagre blanco contiene ácido acético, un compuesto con propiedades antimicrobianas.
Este ácido lo que hace es alterar el entorno químico de las bacterias, afectando su estructura celular y dificultando su reproducción y supervivencia. Aunque no elimina todos los tipos de microorganismos tan eficazmente como algunos desinfectantes industriales, el vinagre puede reducir significativamente la carga bacteriana en superficies porosas como las esponjas.
Si se combina con agua caliente, se potencia su efecto, ya que el calor también contribuye a debilitar o matar ciertos microorganismos. Esta solución es una opción económica, accesible y natural, lo que la convierte en una alternativa popular para el mantenimiento diario del hogar.

Otra opción válida es sumergir la esponja en una solución con agua caliente y sal, o agregar unas gotas de limón para potenciar el efecto antibacteriano.
¿Cada cuánto se debe cambiar?
Diferentes investigaciones han encontrado que las esponjas pueden albergar varias bacterias dañinas, así como diferentes grupos de microorganismos patógenos que provocan infecciones, razón por la cual este elemento debe cambiarse con determinada frecuencia.
Algunos estudios sugieren que lo más prudente es desechar este utensilio al menos cada dos semanas (aproximadamente 15 días) para prevenir posibles enfermedades. Sin embargo, estos tiempos también dependen del uso y los cuidados que se tengan con este elemento.