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Si le gusta jugar la lotería, desconfíe de este mensaje de texto que llega a su celular porque podrían estafarlo astutamente

La mejor defensa contra el fraude es la prevención y la desconfianza razonable ante lo que parece demasiado bueno para ser verdad.

Valentina Castañeda Sierra

Valentina Castañeda Sierra

Periodista en Semana

29 de agosto de 2025, 12:05 p. m.
Aunque puede parecer difícil distinguir entre un mensaje real y uno fraudulento, en realidad, muchas veces es más fácil de lo que se piensa.
Aunque puede parecer difícil distinguir entre un mensaje real y uno fraudulento, en realidad, muchas veces es más fácil de lo que se piensa. | Foto: Getty Images

Las modalidades de estafa se vuelven cada vez más peligrosas y, en muchos casos, difíciles de detectar debido al nivel de profesionalismo con el que se presentan. Esto lleva a que los usuarios caigan en la trampa sin siquiera darse cuenta, lo que puede traer graves consecuencias no solo para su vida financiera, sino también para su seguridad digital, ya que los datos personales pueden quedar fácilmente expuestos.

Se habla mucho de las estafas perpetradas a través de llamadas telefónicas o correos electrónicos, pero ¿alguna vez ha escuchado de alguien que fue engañado por jugar a la lotería? Puede sonar como una historia ficticia sacada de una película, pero la realidad es que ha sucedido, y seguirá ocurriendo si no se toman las medidas necesarias para enfrentar a estos ciberdelincuentes.

Ganar la lotería es un sueño común; representa la posibilidad de obtener dinero gracias al azar y la suerte. En Colombia, por ejemplo, es una práctica muy popular que ha dejado a varios ganadores a lo largo del tiempo. Sin embargo, los delincuentes no descansan, y ahora aprovechan la emoción de las personas para sacar ventaja.

Los delincuentes alteran los mensajes para engañar a las personas.

El medio español especializado en tecnología Computer Hoy explicó cómo funciona esta modalidad de engaño, la cual resulta ser más simple de lo que parece. Todo comienza con un mensaje de texto en el que se le informa a la víctima que ha ganado un gran premio de lotería.

La primera señal de alerta debe ser preguntarse: ¿realmente participé en algún sorteo? Si la respuesta es no, el mensaje debería descartarse de inmediato. Pero si la persona ha jugado, puede verse más fácilmente tentada a seguir las instrucciones.

A continuación, se le solicita a la víctima que facilite sus datos personales mediante un enlace, que suele imitar muy bien a las páginas oficiales de las loterías para generar confianza. Este es el paso crucial en el que se produce la filtración de información.

Con estos datos en su poder, los timadores pueden venderlos en sitios peligrosos como la dark web, utilizarlos para suplantar identidades o incluso instalar software malicioso en los dispositivos para obtener un control total sobre ellos.

Es importante entender que no existen fórmulas mágicas para ganar, pero sí formas de jugar con mayor criterio.
La lotería está supervisada por entidades que se encargan de entregar los premios con la mayor trasparencia. | Foto: Getty Images

Además, la fuente citada advierte que, en algunos casos, los estafadores exigen el pago de “tasas administrativas” o “gastos de gestión” para poder reclamar el premio. Esto no es más que una estrategia para obtener dinero directamente. Una vez reciben la transferencia, desaparecen sin dejar rastro, dejando a la víctima sin datos y sin dinero.

Aunque puede parecer difícil distinguir entre un mensaje real y uno fraudulento, en realidad, muchas veces es más fácil de lo que se piensa, especialmente tratándose de juegos de azar, que suelen estar regulados por entidades oficiales. Estas siempre indicarán que el premio debe reclamarse en un punto autorizado, nunca a través de enlaces o mensajes.

Para evitar las estafas, lo más recomendable es:

  1. Comprar los boletos únicamente en puntos autorizados por las loterías oficiales de cada país.
  2. Verificar los resultados del sorteo en canales oficiales.
  3. No confiar en mensajes de texto, correos electrónicos o enlaces que llegan de forma inesperada, por más auténticos que parezcan.