Con cañones de agua, gases lacrimógenos y granadas aturdidoras militares polacos intentan detener a inmigrantes provenientes de Medio Oriente y África. Las fuertes imágenes se presentaron luego de que cientos de migrantes intentaran romper con piedras y palos las vallas de seguridad en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Se estima que son cerca de 8.000 migrantes quienes están intentando ingresar a territorio europeo. La mayoría de migrantes son kurdos huyendo del régimen sirio y del Estado Islámico. Sin embargo, hay migrantes que provienen de Libia, Afganistán, Yemen y de otros países africanos, como el Congo y Etiopía, sumergidos en conflictos religiosos y políticos. Polonia ha desplegado a la fecha 12.000 soldados en sus fronterasLa crisis migratoria en la región comenzó en 2020 cuando Bielorrusia simplificó los requisitos para el visado de 76 países, entre ellos Siria, Libia, Irak y Afganistán. Ante la facilidad de obtención de una visa miles de ciudadanos agobiados por los conflictos políticos en sus países decidieron viajar a Bielorrusia como país de tránsito para entrar a territorio europeo, especialmente a países como Alemania, Francia y Países Bajos.Tras la simplificación de requisitos para el visado en Bielorrusia diversas agencias de viajes en Siria, Irak y Turquía empezaron a ofertar planes de viaje que incluían vivienda y empleo en algunos países de la Unión Europea. La alta demanda tanto de dichos planes de viaje como de vuelos a bajo costo alertaron a las autoridades fronterizas en Polonia y Lituania, quienes decidieron cerrar sus fronteras y asegurarlas con vallas alambradas.Actualmente estas fronteras solo pueden cruzarse de manera ilegal, lo que no ha impedido que miles de migrantes, entre ellos mujeres con bebés en brazos y niños menores de 10 años intenten atravesarlas en medio de gélidas temperaturas por debajo de los dos grados centígrados.