Elecciones

¿Por qué salir a votar este 8 de marzo?

Ese día los colombianos tienen una cita determinante para el futuro del país.

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27 de febrero de 2026, 5:42 p. m.
El Congreso lo integrarán 103 senadores y 182 representantes a la Cámara.
El Congreso lo integrarán 103 senadores y 182 representantes a la Cámara. Foto: GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA

Este año, además de ser clave para el futuro del país por la elección del próximo presidente de la República, los colombianos tienen la responsabilidad de escoger a los integrantes del Congreso que legislará entre 2026 y 2030. No es una elección de trámite.

En el Capitolio se define buena parte de la hoja de ruta institucional del país: reformas constitucionales, leyes estatutarias, presupuesto general, planes de desarrollo y el control político al gobierno de turno.

La composición del Congreso determinará, en buena medida, si el próximo presidente tendrá mayorías sólidas para impulsar su agenda o si deberá jugar sus fichas para tramitar cada proyecto. En otras palabras, el 8 de marzo no solo se elige a quienes ocuparán las 285 curules en el legislativo, se define el equilibrio de poderes para los próximos cuatro años.

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Cada persona que se acerque a la mesa de votación asignada de acuerdo a su número de cédula recibirá las tarjetas electorales de Senado y Cámara de Representantes. En el caso del Senado, la tarjeta es la misma para todo el país, ya que esta elección se realiza por circunscripción nacional; es decir, los ciudadanos pueden votar por las mismas listas en cualquier lugar de Colombia y del exterior.

El Senado de la República, para este nuevo periodo, contará con 103 curules: 100 elegidas por circunscripción nacional, dos por la circunscripción indígena y una para quien quede segundo en las elecciones presidenciales; una curul que puede ser aceptada o rechazada. Esta figura fue creada con el Estatuto de la Oposición y busca fortalecer la oposición política garantizando un espacio institucional a quien obtenga la segunda votación más alta en la contienda presidencial.

La otra tarjeta electoral es la de la Cámara de Representantes, que se elige por circunscripción territorial. Esto significa que en cada departamento del país y en el distrito capital de Bogotá hay listas distintas. A diferencia del Senado, en la Cámara baja no solo se reflejan las fuerzas por partidos, sino los liderazgos regionales y las dinámicas locales. Los departamentos con mayor densidad poblacional cuentan con un número de representantes más alto, mientras que en territorios menos poblados la representación es menor, lo que convierte esta elección en un pulso entre maquinarias políticas, liderazgos independientes y nuevas apuestas ciudadanas.

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La Cámara de Representantes está integrada por 182 congresistas. Además de la representación territorial existen curules especiales para comunidades indígenas, afrodescendientes, colombianos en el exterior y la asignada a la fórmula vicepresidencial del candidato que quede segundo en las presidenciales. También se mantienen las curules de paz en las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP), creadas en el marco del Acuerdo de Paz para dar voz política a territorios históricamente golpeados por el conflicto armado para un término de dos periodos, siendo este que está por iniciar el segundo, es decir, dichos territorios tendrán representación garantizada e incidencia legislativa hasta el 2030.

El próximo 8 de marzo sobre las mesas de votación habrá otras tarjetas: Cámara afrodescendientes, Cámara indígena, Senado indígena y una adicional que los ciudadanos deberán solicitar: la tarjeta de las consultas presidenciales. En ella aparecerán tres consultas con cada uno de sus precandidatos, con el objetivo de elegir al candidato único por consulta de cara a la primera vuelta presidencial.

Aunque la solicitud de esta tarjeta es voluntaria, estas consultas suelen anticipar el tono de la campaña presidencial y medir la capacidad de movilización de las fuerzas políticas, convirtiéndose en un primer termómetro electoral.

Compromiso ciudadano

Más de 3.000 candidatos están en campaña en todo el país en busca de una de las 285 curules que tendrá el Congreso durante el próximo cuatrienio. La cifra de candidatos, la más alta en la historia, refleja no solo la intensidad de la contienda, sino la diversidad del sistema político con partidos tradicionales, movimientos alternativos y nuevas coaliciones.

Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), advirtió que la responsabilidad ciudadana va más allá de acudir a las urnas. “No solamente basta con votar; antes tenemos que informarnos bien sobre las propuestas de los diferentes candidatos, a través de medios confiables, pero también mediante sus páginas oficiales y redes sociales. Es importante conocer tanto a los candidatos que nos gustan como a los que no”, señaló. En tiempos de desinformación digital y campañas que cada vez toman más fuerza en redes sociales, el reto está en contrastar fuentes, verificar perfiles y analizar propuestas.

Para Barrios la clave está en que el elector comprenda que el Congreso no es un actor secundario. Los congresistas tendrán la tarea de discutir las reformas que presente el próximo Gobierno, aprobarlas, archivarlas o modificarlas. También ejercerán control político y podrán citar a debates a ministros y altos funcionarios. Su papel será determinante para definir si el país avanza en consensos o profundiza la polarización.

La Registraduría Nacional ha informado que tiene toda la organización logística dispuesta para las elecciones legislativas y las consultas presidenciales del próximo 8 de marzo. La invitación de la autoridad electoral es a participar activamente y a confiar en el proceso electoral, pero también a que cada ciudadano se una al proceso de vigilancia para que la democracia no dependa únicamente de quienes organizan la jornada, sino que también sea vista como un compromiso ciudadano.



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