Política
Hallan angustiantes mensajes en espejos del Congreso: “Rompimos el silencio y nada pasó”
Los mensajes fueron plasmados con tinta rosada en diferentes espacios del Congreso de la República este miércoles 2 de abril.

En la mañana de este miércoles aparecieron varios mensajes en los espejos de los baños de mujeres del Congreso. Con tinta rosada, se mostró preocupación por el rumbo que están tomando las denuncias por acoso en el Legislativo: “Rompimos el silencio y nada pasó”.
En diferentes puntos y con el #DenunciaInsegura, se dejó por sentado: “Los que protegen a mi jefe, me acosan a mí”, y “aquí a los acosadores les renuevan el contrato”. Esto está enmarcado en una protesta que tiene en alarma al capitolio.

SEMANA conoció un comunicado en el que se justificó que han pasado más de dos años desde que las mesas directivas del Senado y la Cámara, junto a la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer, presentaron un protocolo con el fin de prevenir y atender la violencia de género, pero sus resultados serían lejanos a la realidad.
“Esa ruta de atención se ha convertido en letra muerta. Según el informe final del protocolo, hasta julio de 2023 se reportaron nueve denuncias de agresiones (siete mujeres y dos hombres), y en 2024 solo se registró un caso”, se lee en un fragmento del texto.
Precisamente, los mensajes que aparecieron este miércoles en los espejos del Congreso llaman la atención sobre este protocolo. Las fallas del sistema lo ilustran en el comunicado con el caso de una mujer que denunció y se vio obligada a renunciar a su cargo por la presión psicológica de seguir compartiendo en su entorno laboral con su presunto agresor.
“La ruta de atención se quedó en el papel. Desde que denuncié en diciembre de 2024, sólo recibí una llamada y un correo sin indicaciones claras, y no he tenido ningún acompañamiento psicológico. Se supone que deben brindarme protección, pero en la realidad aún falta mucho para que cumpla su propósito”, afirmó la denunciante.

Ese protocolo que se diseñó estableció varios pasos para atender las denuncias: reconocimiento del hecho, contacto con los canales de denuncia, activación de una ruta de orientación psicológica y legal, y garantías de protección para la víctima, entre otros. “No obstante, la experiencia de las denuncias demuestran que en la práctica este sistema no funciona”, se agregó en el comunicado.
Son múltiples las falencias que han identificado las mujeres: “Presenta fallas estructurales, como la ausencia de un mecanismo autónomo de investigación y sanción, la falta de medidas efectivas para garantizar el cumplimiento de órdenes judiciales y la carencia de un enfoque diferencial para poblaciones diversas. Además, no define con claridad las competencias institucionales. Por otro lado, las capacitaciones en violencia de género no son obligatorias ni evaluadas, y no cuentan con indicadores ni herramientas para medir su impacto o la reincidencia de casos”.
A juicio de las denunciantes, “el Congreso sigue siendo un espacio profundamente patriarcal y que las estructuras de poder continúan protegiendo a los agresores. No hay garantías y la impunidad persiste por la falta de voluntad política. Esto refuerza la idea de que la política sigue siendo un entorno hostil para las mujeres, no solo para quienes aspiran a cargos de elección popular, sino también para quienes trabajamos en su entorno".