POLÍTICA
Carlos Lehder y su contundente mensaje al ELN, las Farc y los narcos: “La cárcel no es un jardín de rosas; más temprano que tarde los van a capturar o matar”
En diálogo con SEMANA, el exnarcotraficante les sugirió a los guerrilleros que quienes le quieran aportar al comunismo cojan su maleta y se vayan a vivir a Cuba “a ver cómo les va”.

Si algo refleja la voz, el rostro y las palabras del exnarcotraficante Carlos Lehder, en su entrevista con SEMANA, es el arrepentimiento. Por eso, tras pagar su condenada de 33 años en una cárcel de Estados Unidos, les envió un mensaje contundente a los grupos armados Farc, ELN, Clan del Golfo y a las personas que se dedican a traficar coca.

“La cárcel no es un jardín de rosas. Por eso escribí el libro. Mi deseo es que un mínimo de colombianos cometan el error que yo cometí y no vayan a parar la mitad de su vida en una prisión. Le cuento, hubo momentos duros: el más duro para un colombiano es cuando lo montan en un avión y lo despachan para otro país. Es el primer hecho traumático, quedar desamparado. Y la familia queda huérfana en Colombia. Yo tengo cinco hijos, el menor tenía un año cuando me extraditaron. A mí me arrestaron en Colombia a las siete de la mañana y el Gobierno ordenó mi extradición de inmediato. A las diez de esa misma noche llegué a Estados Unidos. Todo ocurrió el mismo día”, contó.

Desde su amarga experiencia en Estados Unidos, Lehder dijo: “Traficar con cocaína es un mal negocio. Puede ser un negocio lucrativo transitoriamente, pero las autoridades están tan tecnificadas, está la cibernética, los medios aéreos y demás, que más temprano que tarde los van a arrestar o a matar. Pueden tener toda la plata del mundo, pero uno muerto de qué sirve. Cometí el error de escoger la profesión equivocada: ser traficante de cocaína. En Colombia no voy a participar en ningún hecho político ni a promover políticas ni a inmiscuirme en este tema, pero en este país no existe ninguna razón válida para que existan guerrillas. Yo les diría a los guerrilleros que a los que les guste el comunismo, pues empaquen su morral y se vayan a vivir a Cuba a ver cómo les va”.

Por eso, sus noches amargas, sus días eternos en una cárcel norteamericana, lo llevaron a escribir libros y a concluir que traficar cocaína no es negocio.
Lo más leído
“Quiero que las nuevas generaciones vean esta experiencia mía, este sufrimiento que padecí; quiero expresarle a la juventud que involucrarse en el narcotráfico es un pésimo negocio”, manifestó.

Y remató: “Basado en los valores morales y cristianos, hoy miro a mis conciudadanos a la cara y les digo: les pido perdón porque fui miembro del cartel de Medellín (se le quiebra la voz). Es claro e irrefutable que el cartel era un conglomerado de narcotraficantes exitosos que creció a miles (2.000 o 3.000) narcos o traficantes de cocaína, y en esa época mecanizó y automatizó la producción de cocaína en Colombia y las exportaciones hacia Estados Unidos. Mi profesión era contrabandista. Era un especialista en transportar toneladas de cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos para el cartel. Era mi misión, mi pasión, mi error. Y yo era, generalmente, exitoso en llevar la cocaína por mar y aire hacia Estados Unidos. No tuve nada que ver con la violencia, no he matado absolutamente a nadie, no he atacado al Gobierno de forma violenta. Nunca”.