POLÍTICA

Carlos Lehder habla de su fortuna, su isla en Bahamas y responde dónde quedaron las guacas de la mafia. “Oh, no. Estaban fríos”

En su conversación con SEMANA, el antiguo capo cuenta que hoy vive “pobre, pero libre”. Y cuenta a dónde se fue todo el dinero que llegó a tener.

6 de abril de 2025, 12:21 a. m.
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. | Foto: Fotomontaje SEMANA

La fortuna que alcanzó a tener el Cartel de Medellín fue tan grande que, en su momento, Pablo Escobar alcanzó a entrar en el listado de los hombres más ricos del mundo. Quienes traficaban con cocaína a su lado también levantaron enormes cantidades de dinero. Pero en ese grupo, Carlos Lehder fue quizás el que compró algunos de los bienes más legendarios.

Al capo lo conocían en ese mundo del tráfico de estupefacientes por haber logrado meter la droga a los Estados Unidos, casi de manera imperceptible. Lo logró porque compró cayo Norman, una isla en Bahamas, en donde vivía a sus anchas. Tenía aviones, helicópteros, lanchas y muchos lujos. Y desde allí, cargaba sus aviones para los Estados Unidos.

En su entrevista con SEMANA, Carlos Lehder cuenta qué pasó con todo eso. “Tuve una isla en las Bahamas, la compré y cuando me extraditaron, el Gobierno de Bahamas la confiscó y la vendió en 41 millones de dólares. Todas las propiedades y las de mi familia en Armenia, sin existir leyes de confiscación en la época, fueron congeladas por el Gobierno. Y diez años después, cuando salieron las leyes de confiscación, las confiscó”, narró.

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Portada de la revista SEMANA del sábado 5 de abril de 2025. | Foto: Montaje Semana

En esa isla en Bahamas, Lehder aprendió a surcar los aires. “Aprendí a volar en la isla que compré en las Bahamas, tenía una pista, tuve un instructor que me enseñó a volar, era un americano, fue mi jefe de pilotos, hice el curso con él y después con la práctica volaba. No tenía licencia, todo era muy empírico. El trayecto aéreo de Colombia a Bahamas lo recuerdo mucho, es un paso largo, tremendo. Aprendí a volar porque en esas avionetas se movía coca”, recuerda.

Según él, de esa inmensa fortuna, no le quedó nada después de su captura y extradición. “Absolutamente todo se perdió. Por eso vuelvo y lo demuestro, quiero que vean esta experiencia mía, este sufrimiento que padecí; quiero expresarle a la juventud que involucrarse en el narcotráfico es un pésimo negocio”, agregó.

Carlos Ledher
"Yo era, generalmente, exitoso en llevar la cocaína por mar y aire hacia Estados Unidos. No tuve nada que ver con la violencia, no he matado absolutamente a nadie, no he atacado al Gobierno de forma violenta". | Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Lehder quiere hoy dar un testimonio de que el crimen no paga. Después de pasar 33 años en una celda de máxima seguridad en los Estados Unidos, el excapo asegura que la libertad es lo más valioso del ser humano. También dice que vino a Colombia con un mensaje para las miles de víctimas de la mafia.

“Les pido perdón porque fui miembro del cartel de Medellín (se le quiebra la voz). Es claro e irrefutable que el cartel era un conglomerado de narcotraficantes exitosos que creció a miles (2.000 o 3.000) narcos o traficantes de cocaína, y en esa época mecanizó y automatizó la producción de cocaína en Colombia y las exportaciones hacia Estados Unidos. Mi profesión era contrabandista. Era un especialista en transportar toneladas de cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos para el cartel. Era mi misión, mi pasión, mi error. Y yo era, generalmente, exitoso en llevar la cocaína por mar y aire hacia Estados Unidos. No tuve nada que ver con la violencia, no he matado absolutamente a nadie, no he atacado al Gobierno de forma violenta. Nunca”, aseguró.

Carlos Lehder
"Les pido perdón porque fui miembro del cartel de Medellín (se le quiebra la voz). Es claro e irrefutable que el cartel era un conglomerado de narcotraficantes exitosos que creció a miles". | Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

En su conversación con SEMANA, el excapo contesta si es cierto que hay guacas con plata enterrada de la mafia. “¡Oh, no! Estaban fríos, por ahí no era. Los narcos y sus fincas tienen mucho entierro de dinero, pero yo no. Sí utilicé ese sistema, pero no dejé nada enterrado. La plata estaba en propiedades”, aseguró.

Hoy cuenta que anda con 1.000 euros en el bolsillo y que vive “pobre, pero libre”.

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