OPINIÓN

David René Moreno Moreno

Se acerca la hora de la verdad

El hombre es prisionero de sus errores e indecisiones.
4 de febrero de 2026, 10:00 a. m.

Profundas reflexiones sobre el futuro del país acompañan a millones de colombianos, cuando el mañana de la patria y la defensa, tanto de la democracia como de las libertades, se encuentran sobre el tapete; el análisis realista de la amarga experiencia comunista que estamos viviendo y de lo que queremos para la familia, sumado a lo que cada uno pueda aportar a la solución del problema socioideológico en que estamos inmersos, es de gran envergadura y responsabilidad individual.

Se acerca la hora de la verdad y es cuando en las urnas se definirá el futuro que se quiere para los hijos y los nietos; es cuando se concretará si el populismo y la maquinaria de la izquierda vencen la razón y la cordura de quienes realmente quieren progreso y prosperidad para los 52 millones de colombianos. No se puede caer en el mismo error de 2022, cuando la demagogia y las argucias socialistas engañaron vilmente a muchos colombianos que hoy levantan la mirada al cielo buscando el verdadero cambio.

Algunas frases adquieren gran relevancia en este momento crucial de nuestra historia democrática y deben ser el impulso que guíe a nuestras conciencias frente a los próximos procesos electorales; “El hombre es prisionero de sus propias decisiones”, atribuida a un filósofo francés, y “Nadie se olvidará de mí, porque soy inolvidable”, recientemente pronunciada por el presidente, las cuales nos recuerdan, de una parte, nuestra responsabilidad ciudadana y, de otra, que la izquierda ha sido y será el peor de los caminos para el futuro de la República.

Las elecciones parlamentarias del 8 de marzo serán el puntal definitivo para que Colombia retome el camino de la democracia y de las libertades que se han deteriorado por caprichos ideológicos de la izquierda; o que, por el contrario, se afiance el socialismo del siglo XXI, ideología política que tanto daño ha causado al país durante los últimos años y que continúa afectando a varios países del entorno latinoamericano, como México, Cuba, Nicaragua y Venezuela, por citar algunos ejemplos.

La participación masiva de los colombianos en esta jornada democrática será decisiva para que se inicie la recuperación del camino perdido bajo el gobierno ‘progre’, el cual, desde el primer día en el solio de Bolívar, comenzó la campaña para amarrar los votos de muchos incautos, ingenuos y confiados ciudadanos, que se han dejado obnubilar por las prebendas y subsidios creados con el presupuesto nacional, pero que en realidad son trampas cazabobos para mantener sometido al proletariado, que hasta ha perdido la salud y no hace valer su voz.

Son muchas las decisiones populistas del ejecutivo que están perfectamente orientadas a amarrar votos en 2026, destacándose entre ellas el salario mínimo impuesto por el gobierno, no para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, sino para comprometerlos con un ‘justo agradecimiento electoral’, ilusionando a los empleados que viven el sueño de ‘pan para hoy, pero hambre para mañana’, dejando a muchos sin empleo porque los empresarios no tienen los recursos para pagar los nuevos salarios.

Qué coincidencia que se haya decidido bajar el costo de los combustibles a un mes de las elecciones parlamentarias, cuando estos fueron incrementados en un 70 % entre agosto de 2022 y enero de 2026 sin presentarse ningún ‘estallido social’; es similar a las mafias cuando le rompen las piernas a una persona y después le suministran las muletas para que esta les quede eternamente agradecida.

En forma ‘muy oportuna’ y buscando más votos, el Gobierno ha destacado grandes inversiones en educación pública y ha inaugurado la facultad de Ciencias de la Salud en La Guajira, región engañada con la promesa de llevarles agua; o, en forma ‘muy conveniente‘, declaró la ‘emergencia económica’ para obtener facultades extraordinarias y para enfrentar el déficit presupuestal por el mal manejo de los recursos, buscando manipular el bolsillo de los contribuyentes, la cual fue suspendida provisionalmente por la Corte Constitucional.

El pueblo no se puede dejar engañar nuevamente, pues lo que parece busca la izquierda es colocar en el poder a las FARC en reemplazo del M19, posiblemente para normalizar la corrupción, la impunidad y la ilegalidad con una nueva constituyente; hoy ya existen más de 27.000 narcosubversivos que cubren de sangre y dolor el territorio nacional y, si la izquierda continúa en el gobierno en muy factible que estos narco delincuentes se incrementen, convirtiendo a Colombia en un narcoestado repudiado mundialmente.

Colombia no se puede dejar utilizar para fines perversos de una ideología política siniestra. Todos somos responsables del futuro del país.