OPINIÓN

David René Moreno Moreno

Reconstruir la democracia

Es el momento de consolidar alianzas sanas para fortalecer al nuevo gobierno.
22 de julio de 2026 a las 10:00 a. m.

La política es incomprensible y siempre estará presente la disputa por el poder, pero lo que más impacta al ‘ciudadano de a pie’ es que los adversarios de ayer son los aliados de mañana, además de la aberración del transfuguismo que aplican los políticos oportunistas que siempre quieren caer parados, como lo hace el gato; no importa a dónde lleguen, lo que les interesa es poder disfrutar de las mieles y prerrogativas que les otorga el cargo asignado. Sin embargo, los dirigentes políticos deben recordar y aplicar que no todo es válido en la política.

Lo que está sucediendo en el Poder Legislativo, en cuanto se refiere a la disputa por la presidencia de Cámara y Senado, es digno de alquilar balcón, pues los partidos, en lugar de buscar la fortaleza y unidad que se requiere para que el nuevo gobierno pueda sacar al país del enredo en que lo está dejando el gobierno ‘progre’, se han enfrascado en una disputa que solo está favoreciendo a la nefasta izquierda, que, ‘muerta de la risa’, parece que está ofreciendo sus favores al partido que en su momento fue la esperanza del país.

Quien dirige la orquesta zurda sigue desconociendo el resultado legítimo de las urnas y menciona repetidamente que hubo fraude y que no asistirá a la posesión del nuevo presidente; es claro que la izquierda no ha podido, ni podrá, superar que su candidato no haya ganado las elecciones, pues estaban convencidos de que ‘sus diversas gestiones’ les darían el triunfo. Sin embargo, quien se hace llamar ‘el oficial de Bolívar’ recuerda que muchos le han pedido que se convierta en dictador, motivándolo para que siga en el poder, haciendo lo mismo de nada, para beneficio de sus amigotes y de la ideología siniestra que hoy nos afecta.

Aunque solo falta un par de semanas para que asuma el nuevo gobierno, en este período pueden llegar a presentarse muchas sorpresas desagradables por parte de los ‘progres’ y sus seguidores, pues aún ostentan el poder; quién sabe qué estarán planeando para la posesión del presidente electo, porque lo que sí es seguro es que ya deben estar planeando cómo ganar las próximas elecciones del 2027 y cómo recuperar la presidencia en 2030. Llama poderosamente la atención que el jefe de Gobierno se oponga férreamente a que el presidente electo tome juramento donde este lo decida; es su ceremonia, no la del saliente.

Pero esta insistencia nos lleva a recordar la posesión del presidente Uribe en 2002, cuando bandidos de las Farc (¿camaradas del excandidato?), lanzando explosivos contra el palacio presidencial, asesinaron a 21 civiles y causaron más de 50 heridos. El problema es que hoy los bandidos tienen la capacidad de emplear drones con explosivos para atentar contra la vida del presidente electo, pues este ha dejado claro que no habrá más diálogos de paz con delincuentes que no han querido dejar de asesinar, ni tampoco han mencionado que dejarán el narcoterrorismo y sus delitos afines.

En estos días se ha generado una nube gris sobre la seguridad y la violencia en el país, especialmente con el anuncio del jefe de Gobierno de que la Espada de Bolívar saldrá de la Casa de Nariño, sin especificar su nuevo destino; para los jóvenes que no conocen la verdadera historia, es importante recordar que el proscrito grupo terrorista M-19 se robó la Espada de Bolívar en 1974, en uno de sus primeros golpes de opinión. ¿Estaremos presenciando una nueva pérdida de este símbolo de la independencia nacional?

‘Piensa mal y acertarás’, decía la abuela, y es por ello que muchos especulan sobre la probable activación oficial del grupo terrorista M-19, como medida zurda para reforzar la presión de la oposición sobre el nuevo gobierno, pues han manifestado de muchas formas que no dejarán gobernar; sumando dos más dos y recordando lo manifestado repetidamente por quien ondeó en plaza pública la bandera de estos bandidos durante los últimos cuatro años, lleva a pensar que este será su principal dirigente. ¿Tendrá que ver con el permanente recordatorio de la bandera de ‘Guerra a Muerte’ de Bolívar que hace el jefe de Estado?

Se sospecha que vendrán días aciagos para el nuevo gobierno, que la violencia en el campo y en las ciudades se incrementará, que la oposición seguirá tratando de ganar adeptos con mentiras, falsas promesas y desacreditando al gobierno entrante, pero lo que sí es seguro es que se producirá un cambio en el desarrollo del país, en las relaciones internacionales, en el crecimiento de la economía, en la brega diaria por rescatar los sistemas de salud, energía, suministro de gas y otras tareas dirigidas por el doctor De La Espriella que buscarán mejorar la calidad de vida de los colombianos en un país que intencionalmente destruyó la izquierda.

La lección aprendida es que ‘no se puede dejar para mañana lo que se puede hacer hoy’, esto es, los partidos tienen la obligación de preparar desde ya el candidato para el 2030 y los de 2027, cerrando las posibilidades para que el comunismo vuelva al poder; deben buscar conformar mayorías en el Legislativo para apoyar al nuevo gobierno, mientras que el Gobierno debe aplicar la fuerza legítima del Estado para impedir el accionar violento de lo que la izquierda llama ‘estallido social’, recomponer el desastre fiscal que ha generado el Gobierno ‘progre’, continuar con los nombramientos de excelentes profesionales para neutralizar la vergüenza e ineficiencia que generaron muchos de los salientes ministros y representantes de Colombia en el exterior.

Debemos ser conscientes de que, para reconstruir el futuro de Colombia, tenemos la tarea de fortalecer la democracia.