OPINIÓN

David René Moreno Moreno

El desastre de los egos

No hay peor ciego que el que no quiere ver.
18 de marzo de 2026, 10:00 a. m.

Los próximos días serán decisivos para recuperar las libertades o para quedar subordinados a la ideología socialista-progresista que controla en este momento al Estado y a una parte importante del proletariado que se ha dejado engañar, una vez más, por la dialéctica izquierdista, o ha sido obligado a dar su voto en las parlamentarias forzado por el poder de las armas, como aparece en registros de las redes sociales o en el peor de los casos, porque se ha dejado comprar con un billete o con un sancocho.

Se está empleando toda suerte de tácticas para lograr que en la primera vuelta se incremente el número de votos a favor de los diferentes candidatos, pero tal vez lo que más se destaca son las artimañas de la izquierda para que el número de sufragantes se aumente exponencialmente, llegando inclusive a proponer el otorgamiento de la doble nacionalidad para los amigos venezolanos que tuvieron que huir del régimen castro-chavista que los afligía y marcharon por las carreteras colombianas en la búsqueda de un mejor futuro decidiendo echar el ancla en nuestro territorio.

Pero posiblemente lo que quiere la izquierda es encontrar la justificación para la entrada totalmente legal de decenas de buses por la frontera nororiental cargados de votos a favor del que se considera camarada de las ‘no totalmente extintas FARC’, mientras que otras tácticas están orientadas a generar incertidumbre y desinformación, como es el crear dudas sobre los resultados de las urnas o la posible ocurrencia de un magnicidio, pues en caso de que no logren su objetivo político ya tienen la justificación para producir un ‘estallido social’ que les permita suspender las garantías constitucionales.

Para las elecciones de la primera vuelta presidencial, el centro y la derecha llegan una vez más impulsados por la vanidad, el ego y las ambiciones de varios candidatos, solamente por jactarse de que tuvieron un par de votos a su favor, restando sufragios a quienes tienen capacidades para dirigir al país, mientras que la izquierda se une alrededor de un solo personaje y logran su cometido, como sucedió con la elección de Petro a la Alcaldía de Bogotá en 2011, donde obtuvo solamente el 32 % de la votación a su favor, o el caso de Claudia López que llegó al mismo cargo con el 35 % de los votos en 2019.

La abstención, el voto en blanco y los votos nulos en las elecciones regionales o nacionales son posiblemente el lunar que más afecta a la democracia, pues la indiferencia y la apatía se imponen frente a un deber ciudadano que permite participar en las decisiones más importantes de la sociedad a la cual se pertenece. Son muchos los que se quejan en silencio del diario devenir político, social y económico del país, pero en realidad son muy pocos los que levantan su voz para aportar ideas, posibles soluciones o inclusive para hacer ver las realidades que los afectan.

Ahora tenemos muy cerca el mundial de futbol, con sus incertidumbres a causa de los sucesos que afectan la seguridad de muchos países, pero es claro que si un equipo piensa que ganará el encuentro tratando de anotar un gol en los últimos minutos en lugar de abrir el marcador desde el primer pitazo del partido, está perdido, no quiere ganar, desea dejar a la suerte el posible triunfo; lo mismo sucede con los políticos que piensan perder en la primera vuelta porque aspiran ganar en la segunda. Los que piensan así deben prepararse para llorar su derrota y por poner en peligro la libertad y la democracia de su país.

Es perfectamente claro que la izquierda busca aferrarse al poder, que el jefe del ejecutivo está haciendo política así las leyes vigentes lo prohíban, que quien controla la narrativa controla el poder, que en el país se ha llevado a cabo una campaña agresiva para producir un trasbordo ideológico, lo cual explica que aunque haya violencia, hambre y abusos contra la población, gran parte de esta sigue anhelando la continuidad de la ideología opresiva; el triunfo en la primera vuelta debe ser contundente para derrotar al socialismo que nos tortura.

Todos a las urnas; que no se quede ningún colombiano sin votar, tanto en el país como en el exterior, pues cada voto cuenta. Arriba la democracia.