OPINIÓN

Angelino Garzón

Democracia y elecciones en Colombia

En la búsqueda de esos nobles propósitos democráticos, sugiero que procuremos construir, entre diversos sectores, grandes pactos políticos y sociales que nos permitan lograr el mandato de nuestros gobernantes y legisladores.
5 de marzo de 2026, 10:00 a. m.

De acuerdo con el calendario electoral colombiano, definido por la Constitución Política Nacional, el próximo domingo 8 de marzo, en todas las regiones urbanas y rurales de Colombia, las personas mayores de 18 años elegiremos a los nuevos integrantes del Congreso de la República, conformado por una cámara alta y una cámara baja, denominadas Senado de la República y Cámara de Representantes, cuyo período constitucional será de cuatro años.

Ese día elegiremos, por voto popular, 102 senadores, distribuidos así: 100 mediante el sistema de circunscripción nacional, que incluye a los colombianos residentes en el exterior, a partir de listas presentadas por los partidos y movimientos políticos legalmente reconocidos por el Estado colombiano. A estos se agregan dos curules especiales reservadas para las comunidades indígenas.

En cuanto a la Cámara de Representantes, ese mismo 8 de marzo elegiremos, por voto popular, 183 representantes de la siguiente manera: 161 distribuidos entre cada uno de los 32 departamentos y Bogotá, Distrito Capital; 16 por circunscripciones especiales de paz, que deben estar conformadas por víctimas de la violencia generada por el conflicto armado interno; 2 por comunidades afrodescendientes; 1 por comunidades indígenas; 1 por la comunidad raizal de San Andrés y Providencia, y 1 en representación de los colombianos residentes en el exterior.

A lo anterior debemos agregar que al Senado de la República se incorporará la persona que ocupe el segundo lugar en las elecciones para la Presidencia de la República y a la Cámara de Representantes quien ocupe el segundo lugar en la elección para la Vicepresidencia de la República.

Además, en las votaciones del próximo 8 de marzo también se elegirán los candidatos o candidatas a la Presidencia de la República entre las personas ganadoras de las tres consultas presidenciales, quienes, por ley, deberán concurrir junto con otros aspirantes a la elección presidencial del próximo 31 de mayo. En caso de que ninguno obtenga más del 50,01 % del total de la votación, solo clasificarán los dos primeros en votación para una segunda vuelta presidencial, la cual, constitucionalmente, se realizará el 21 de junio de este año.

En ese largo y complejo camino de la democracia en Colombia, coincido con quienes consideran que, en materia presidencial, nada está definido, pues las elecciones presidenciales realmente comienzan el 9 de marzo.

Anoto que, terminado el anterior proceso electoral y debido a la estructura democrática que tenemos, inmediatamente entramos, en los 32 departamentos, en Bogotá D. C. y en todos los municipios colombianos, en un nuevo proceso electoral en el año 2027, para elegir gobernadores departamentales, alcaldes municipales, diputados departamentales y concejales municipales. Se genera así una dinámica democrática que no permite detenerse a repensar y proyectar a Colombia y a cada uno de sus municipios como espacios de convivencia pacífica, de desarrollo sostenible y de mejoramiento de la calidad de vida de la población urbana y rural, empezando por los niños y las niñas.

Como no podemos seguir por los caminos del activismo político y electoral, considero urgente y necesario comenzar a repensar la democracia en Colombia desde diferentes escenarios académicos, empresariales, comunicacionales, sociales, políticos y estatales, en torno a la Colombia que necesitamos para el siglo XXII y a si ha llegado el momento de tener una democracia más moderna, justa, participativa y en paz.

En la búsqueda de esos nobles propósitos democráticos, sugiero que procuremos construir, entre diversos sectores, grandes pactos políticos y sociales que nos permitan lograr que el mandato de nuestros gobernantes y legisladores, a nivel nacional, departamental y municipal, sea de seis años, conservando la esencia de que todos continúen siendo elegidos por voto popular y manteniendo cero tolerancia con la corrupción y el despilfarro.

Mientras tanto, invito a todas las personas para que los días 8 de marzo y 31 de mayo hagamos uso de nuestro derecho constitucional a votar libre y soberanamente por el candidato o candidata que nos dé la garantía democrática de luchar por una Colombia mejor y reconciliada.