
Opinión
Cero apaciguamiento
Cada día nos damos más cuenta de que la ideología de izquierda solo funciona a la fuerza.
Todavía recuerdo haberme encontrado con un director de uno de los principales gremios del país al inicio del Gobierno Petro. Muy locuazmente me dijo: hombre, dejemos de criticar a Petro y dejémoslo gobernar, seguro lo va a hacer muy bien. Hoy se debe estar rasgando las vestiduras de lo malo que ha sido el Gobierno. Aquí solo se ha beneficiado la ilegalidad, la delincuencia, la extorsión y el narcotráfico.
Estoy totalmente de acuerdo con la columna de Germán Vargas Lleras del fin de semana, donde decía no estar de acuerdo con despolarizar y puso demasiados ejemplos donde lo que se debe hacer es poner el dedo en la llaga, advertir lo mal que están las cosas, y no quedarse callado y dejar que sigan acabando con el país. El mal llamado centro político es profesional en esto, esconde la cabeza como el avestruz para no generar conflicto.
Es que históricamente, el establecimiento o el régimen como le decía Álvaro Gómez Hurtado siempre ha sido mucho más condescendiente con la izquierda de lo que esta ha sido con las demás ideologías. Es más, me atrevo a decir que la izquierda siempre ha sido del mismo establecimiento.
Nada más pongo el ejemplo muy en boca por estos días de los precandidatos presidenciales de izquierda que han sido invitados a congresos gremiales como el de la Andi y Asobolsa, entre otros. Que, claramente, no tienen nada que aportar en esos conversatorios, ¿o es que la izquierda apoya el mercado de capitales o la libre empresa y competencia? No señores, todo esto les da urticaria. En cambio, cuando hay reuniones de sectores aliados a ellos, nunca hay un invitado de otra ideología diferente ¿o es que alguna vez han invitado al congreso de las juventudes comunistas al candidato del Centro Democrático?
En los medios de comunicación escritos u orales —de los cuales en muchos casos son dueños los grandes grupos económicos— siempre han tenido cabida las entrevistas y opiniones de la izquierda. Yo me pregunto si ¿alguna vez el periódico Voz Proletaria ha entrevistado a Álvaro Uribe Vélez? La respuesta es nunca.
Fíjense entonces que nosotros mismos hemos sido los culpables de que estas ideologías de corte marxista o de izquierda radical hayan crecido por hacerle publicidad y cobijarlas en nuestras propias sábanas. A mí, una vez me tocó en una prestigiosa Escuela de Negocios, conocer el caso de un profesor de la cátedra de Proyectos de Inversión que regalaba notas a los estudiantes que le demostraran que habían asistido a las marchas del 2021, las de la primera línea y los destrozos. Después, este mismo personaje terminó siendo un alto miembro dentro del gobierno del cambio.
Cada día nos damos más cuenta de que la ideología de izquierda solo funciona a la fuerza. Poniendo restricciones, quitando libertades, etc. El día que a un mamerto le suene la flauta en un negocio, así sea por suerte, ese mismo día deja de serlo y empieza a gustarle el capitalismo.
Al final, hemos cosechado lo que sembramos por años. Amnistías, perdones y olvidos por doquier a cambio de nada.