OPINIÓN

Redacción Semana

Betococo

Durante años, cuando me preguntaban a qué estaba dedicado, contestaba que era abuelo de tiempo completo.
31 de enero de 2026, 9:00 a. m.

Cuando tenía 11 años, mi nieto Sebastián me envió este correo electrónico: “Hola betococo te tengo una historia pequeña no te acuerdas en una navidad donde había unos juguetes tiernos llamados furbes cual mariana Sofia y yo estábamos obsesionados con tener uno y no te acuerdas que yo quisiera uno con todo mi alma pero mariana y Sofia no querían que yo tuviera uno entonces tú y yo isimos un plan secreto que tu me lo pediste a escondidas sin que se dieran cuenta entonceste quiero agradecer por lo que isiste it was very thoughtful”. Los peluches-robot Furby estaban de moda y se compraban en Falabella o se pedían a Amazon. Mariana y Sofía tenían 7 y 4 años más y a veces mangoneaban a Sebastián, a quien llamaban Nené. Para corregir la injusticia, entraba en acción el abuelo, Betococo, el autor de esta columna, así llamado por la nieta mayor cuando balbuceaba Beto Loco y le salía Betococo.

Con Sebastián isimos otros planes secretos. Betococo pagaba en Archie’s por anticipado diez pizzas medianas de cuatro quesos porque a Sebastián no le gustaba el almuerzo del colegio. Antes de salir de clase, sobre las 2:00 p. m., le escribía por WhatsApp al gerente del restaurante para que le enviara una pizza a domicilio. Ernestina, la señora que trabajaba en la casa, recogía subrepticiamente la pizza en la portería y, sin que nadie viera, se la llevaba a Sebastián a su cuarto, que se la comía a puerta cerrada para que la mamá no supiera que su hijo ni almorzaba en el colegio ni en la casa y luego casi no comía de noche. Su almuerzo-cena era la pizza mediana de cuatro quesos. Esto duró muchos meses y todavía tengo en el WhatsApp los nombres de varios gerentes del restaurante de Archie’s: Denise, Alexis, Dayana, Jessica y Lizeth. Ellos me iban avisando para que consignara el valor de pizzas adicionales. “Don Alberto, le quedan 02 unidades”, escribían.

La ortografía y la puntuación no fueron nunca el fuerte de Sebastián o de sus hermanas, aunque estudiaron en un colegio bilingüe muy bueno, o tal vez por esa razón, porque pensaban, hablaban y escribían en inglés más que en castellano. Una vez que le escribí para agradecerle una conversación que tuvimos sobre el Cybertruck de Tesla, me contestó: “Me encanta conversar contigo asta lo Isiera en un basurero sin problema”.

Mi nieta Sofía, cuando tenía 11 años, me escribió: “Hola Betococo, yo ya se que es mi regalo de navidad y de mi cumple años y de el proximo navidad. Como este regalo es muy caro si quieres no me lo compres, es tu decicion”.

Luego se presentó un rifirrafe entre las hermanas. Sofía me escribió: “En amamzon yo puse rise of the tomb raider en el cart para mi pero Mariana me dice que ella lo habia puesto en el wish list para ella, pero ella ya tiene 2 juegos pedidos en cambio yo no tengo ninguno puesto si ese llegaria ser para mi que hacemos? Como estas Betococo, ayer estaba muy enferma y no te pude hablar casi perdon. Gracias por acompanarme a mi lado”.

Mi nieta Mariana, cuando tenía 10 años, me escribió: “Hola Betococo, Gracias por los regalos de navidad.Lla hoy escojimos en secreto por amazon.Los mios son Camel y hamster honey.Al camello por una cancion chevere por youtube que nos enseno el profesor de sciencias. escogi al hamster por que se parece igualito a los que tenemos en el salon como class pets. Los de Sofia son Triceraptops(su dinosaurio favorito)Y hamster Cookie(por que dice que pareciera como si tuviera chips de chocolate alrededor de su cuerpo. Y por ultimo sebastian escogio al caterpillar(por que es verde su color favorito)y a Saint Nick hamster.Esto es para el dia de navidad ponerselo a papa noel en la cabeza!! Besos y abrazos”.

Durante años, cuando me preguntaban a qué estaba dedicado, contestaba que era abuelo de tiempo completo. Estos niños, nietos de Silvia Galvis, eran hilitos que quedaban de mi esposa, fallecida en 2009. Los llevé a clase de taekwondo, a entrenamiento de fútbol, a clases de natación, a cine, a comer galleta XL en Mimo’s, les leía libros en la cama.

El domingo primero de febrero, Sebastián, que ahora vive en Estados Unidos, cumple 18 años. Feliz cumpleaños de Betococo.