Violencia
El colmo: disidencias de las Farc presentaron un “informe de gestión” de sus obras, dicen que están “refundando el Estado”
Las disidencias de Iván Mordisco citaron en varios municipios del Cauca y el Valle a la comunidad para socializar los trabajos hechos. Hicieron alarde de vías, colegios, hospitales y hasta muelles.

“Estamos refundando el Estado en los territorios”. Con esa contundente frase, uno de los cabecillas del sangriento frente disidente Jaime Martínez en Morales, Cauca, finalizó “el reporte de gestión a la comunidad” el pasado fin de semana festivo.
Según información conocida por SEMANA, este grupo terrorista obligó a pobladores de al menos 20 municipios a asistir a una especie de asamblea, donde les presentaron el “avance de obras y proyectos sociales”, ejecutados con el dinero recaudado por extorsiones. Un hecho vergonzoso sin precedentes. La exposición, con diapositivas e información precisa, duró aproximadamente una hora. En cada uno de los municipios, el modus operandi fue el mismo: las citaciones las hicieron mediante las Juntas de Acción Comunal y los lugares escogidos fueron zonas rurales como colegios o casetas comunales.
SEMANA tiene en su poder testimonios de cinco líderes sociales de diferentes municipios que dan cuenta de esta insólita reunión. “Acá dijeron que habían hecho unas canchas y una vía que lleva a San Antonio”, le contó a SEMANA una líder de la zona rural de Jamundí.

Los documentos socializados fueron planeados con anticipación, pues en cada territorio se presentaban los avances hechos en esa zona. Es decir, como un informe detallado de gestión. Muchos de los asistentes quedaron perplejos al ver el nivel de cinismo y de organización criminal para, entre otras cosas, gritar a los cuatro vientos que están “refundando el Estado”, pues mucho de lo que presentaron fueron “propuestas hechas por gobiernos municipales y distritales que nunca les cumplieron. Nosotros no nos andamos con habladurías, sino que le cumplimos al pueblo”, les reiteró uno de los cabecillas de la Jaime Martínez en Suárez, Cauca.
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“En la reunión nos dijeron que ellos hacen las fiestas de los niños, las fiestas de Navidad para la población y las fiestas para las madres, pero nosotros sabemos que ellos no hacen nada acá, y si lo hacen es con la plata que nos quitan”, señaló un habitante de Buenos Aires.
Lo que han hecho
Entre los documentos presentados por los frentes Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y Carlos Patiño, todos al mando de alias Iván Mordisco, se destacan obras grandes como un puente vehicular rural que une a los municipios de El Tambo y El Patía, en el sur del Cauca. Alias Faiber Rave fue el encargado de la inauguración. El precio total de este trabajo, según lo especificado, fue de 2.000 millones de pesos. También hicieron alarde del puente vehicular entregado en diciembre pasado en el cañón del Micay, muy cerca de El Plateado.

Alias Giovanny, cabecilla del frente Carlos Patiño, dijo: “Es una obra que se entrega a esta población, como a otras del cañón del Micay y del país. Al Gobierno le ha quedado grande resolver los problemas sociales del pueblo y debatirlo con las Farc”.
Pero las obras socializadas no solo tienen que ver con la movilidad, que finalmente les sirve a los criminales para mover más rápido sus grandes cargamentos de droga, sino que también se presentaron avances en infraestructura educativa. Las disidencias señalaron, por ejemplo, la construcción de colegios en el corregimiento Ampudia, de Jamundí, y La Betulia, en Suárez.
“Lo más triste es que después de escuchar eso, mucha gente quedó contenta, incluso les agradecían. Por un momento se les olvidó todo lo malo que hacen, se les olvidaron las bombas que nos ponen a cada rato, se les olvidaron los muertos inocentes, se les olvidó todo y eso es triste. Nos engatusaron con un plato de comida y con un recuento de obras, las cuales, para ser sinceros, las ha hecho la misma comunidad. A la gente la han obligado a trabajar, a poner su plata para esto”, denuncia un habitante de El Bordo, sur del Cauca.
“Si decimos que no, nos matan”
Gran parte de las obras socializadas por las disidencias de las Farc fueron hechas por miembros de la comunidad. De acuerdo con testimonios, contratan a uno o dos “maestros de obra” y los demás trabajadores son hombres y mujeres obligados a cumplir una especie de labor social por alguna falta al manual de convivencia que esas estructuras han impuesto a sangre y fuego.

“Usted me pregunta: ¿quiénes son los trabajadores?, y la respuesta es que no hay. Los trabajadores somos nosotros mismos. Aquí, para citarle un ejemplo, se convocan jornadas de limpieza (poda) del camino y todos debemos asistir. También hay otra circunstancia y es la de que una persona infringió una norma, como la de no llevar casco. En ese caso, debe trabajarles a las disidencias de 15 a 20 días o, de lo contrario, pagar una multa de 2 millones de pesos. En ese caso, la gente prefiere ir a trabajar esos días, porque no tiene la plata. El que no vaya a trabajar ni pague, se muere”, comenta un habitante de la zona rural de Santander de Quilichao.
Otro habitante de Jamundí confirma esas denuncias. “Acá se hacen las cosas porque nos obligan, y si no, nos matan; no damos la plata que piden. Pero también, si no salimos a las mingas, nos llevan a trabajar con ellos como secuestrados por 15 días”.
Asegura, además, que si los dueños de los negocios no pagan la vacuna, son obligados a cerrar el comercio. “La guerrilla obliga a que dejemos de comprar la comida para la casa, porque tenemos que dar esa plata para lo que ellos digan (...) También dijeron que ellos hicieron las bombas (estaciones) de gasolina y esas bombas las trajeron los cocaleros”, agregó el habitante de la zona rural de Jamundí.
“Solo nos ha traído muerte”
Aunque la cruzada de las disidencias por mostrar gestión logra cautivar algunos corazones, lo cierto es que en el Cauca y el sur del Valle saben que esas estructuras solo representan horror y muerte.
Prueba de ello fue la escalada violenta desplegada el pasado martes en varios municipios por la conmemoración de la muerte de Manuel Marulanda Vélez. Atentados, explosiones y hostigamientos marcaron la jornada.

“La guerrilla a nosotros solo nos ha traído muerte, pobreza y desplazamientos. Nos han quitado la tierra, se nos llevan nuestros hijos”, manifiesta una madre que fue obligada a entregar a su hijo al frente Carlos Patiño.
Otro de los habitantes de Morales, Cauca, reconoce que la disidencia Jaime Martínez es la causante “del llanto y la alegría de la población”. “Usted aquí puede llorar por un atentado terrorista en el que cayó un familiar o un amigo un lunes por un artefacto detonado por la guerrilla y el domingo estamos bailando y riendo por un bazar o un bingo que organizaron ellos mismos para darle un contentillo a la comunidad. Eso ya forma parte del diario vivir. Hoy, tres días después de que le rindieron supuestas cuentas a la comunidad, todo el mundo está feliz. Ya nadie habla de que le explotaron un dron bomba a una familia humilde de La Esperanza, en Suárez”.
El panorama en el Cauca y el sur del Valle sigue siendo preocupante con unas disidencias fortalecidas y nuevos grupos armados organizados que no solamente tienen el control de la economía ilegal, sino que imponen reglas, inauguran obras, carreteras, colegios, hospitales y hasta muelles, que es uno de los proyectos para el futuro en municipios como Guapi y Timbiquí.
Iván Mordisco hoy está “refundando” el Estado en muchos rincones donde el Gobierno no llega ni con promesas.