Bogotá
La mala hora de la exdirectora de la Uaesp: Galán le pidió la renuncia y ahora será investigada en la Personería por la crisis de las basuras en Bogotá
El ente de control busca determinar la responsabilidad de Consuelo Ordóñez en el fracaso de la aprobación del modelo de aseo de la ciudad.

La crisis de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos de Bogotá (Uaesp) alcanzó su punto más alto en agosto de este año y arrastró consigo a su directora, Consuelo Ordóñez.

La saliente directora de la entidad pasó, en cuestión de días, de defender con insistencia ante la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) el nuevo modelo de recolección de basuras que le apostaba a las Áreas de Servicio Exclusivo (ASE), a enfrentar las negativas del regulador, la presión del Concejo, la solicitud de renuncia por parte del alcalde Carlos Fernando Galán y, finalmente, la apertura de una indagación preliminar disciplinaria en la Personería.
La historia de esta crisis empezó meses atrás, cuando desde el Concejo de Bogotá se prendieron las alarmas sobre el riesgo que enfrentaba la capital con el vencimiento de los contratos de aseo y recolección de basuras el 11 de febrero de 2026.
Concejales como Daniel Briceño, Diana Diago y Leandro Castellanos advirtieron que, sin un nuevo modelo aprobado por la CRA, Bogotá podía quedarse literalmente sin servicio de recolección de residuos en el primer trimestre de 2026.
La Uaesp, encabezada hasta ese entonces por Ordóñez, había apostado todas sus cartas a un esquema de ASE, que planteaba adjudicar el manejo de la recolección a operadores en zonas delimitadas de la ciudad, con el argumento de mejorar la eficiencia y garantizar sostenibilidad financiera.
Sin embargo, desde un comienzo el proyecto levantó críticas: se cuestionó la falta de audiencias públicas, el posible impacto sobre los recicladores de oficio, los costos para los usuarios y la manera en que se presentaron las cifras financieras.
El 11 de junio de 2025, la CRA emitió la Resolución 1013 con un primer portazo al modelo de la Uaesp. Según el regulador, la propuesta no cumplía con la normatividad vigente, tenía debilidades en su estructuración técnica y no lograba demostrar beneficios concretos frente al esquema de libre competencia.

Pese a ello, Ordóñez insistió y radicó un recurso de reposición, defendiendo la viabilidad de las ASE. Dos meses después, el 19 de agosto, llegó la estocada definitiva: la Resolución 1018 de la CRA negó el recurso y ratificó la negativa inicial.
Con ello, el modelo quedó sin posibilidad de implementación dentro de la actual administración, dejando al distrito en un escenario complejo, pues los contratos vigentes solo llegan hasta febrero de 2026. El alcalde anunció que la ciudad se prepara para un modelo de libre competencia.

Mientras tanto, Bogotá vivía una realidad evidente: calles con puntos críticos de acumulación de basuras, operadores que no daban abasto y un malestar creciente entre los ciudadanos. El concejal Castellanos habló de “una emergencia sanitaria y de orden público” que se avecinaba, mientras que otros cabildantes cuestionaban que la Uaesp ocultara información sobre el proceso.
Crónica de un desenlace anunciado
La presión política se volvió insostenible. Desde distintos sectores se pedía la salida de la directora. Las denuncias se multiplicaban: se hablaba de fallas de planeación, contratos millonarios que no resolvieron el problema y estrategias como los “cazarregueros” que resultaron costosas e ineficaces. La oposición la acusaba incluso de convertir la entidad en un fortín burocrático y de no escuchar las advertencias a tiempo.

En medio de este panorama, el alcalde Carlos Fernando Galán tomó la decisión. El 21 de agosto de 2025 anunció que había solicitado la renuncia de Consuelo Ordóñez y que la Uaesp tendría un nuevo liderazgo. Galán reconoció esfuerzos importantes, pero fue categórico: Bogotá sigue sucia y la gestión no fue suficiente para revertir la tendencia.
El alcalde, además, insistió en que el problema de la basura no se reduce a la Uaesp, sino que involucra a operadores y ciudadanos, pero aceptó que la dirección del proceso debía cambiar. La renuncia se produjo justo después del segundo rechazo de la CRA y en medio de un ambiente político enrarecido en el Concejo, alentado por la presión de los cabildantes sobre la gestión de la Uaesp y la desconfianza que frente al plan de gobierno del alcalde Galán.

El tema es tan tenso que varios concejales de la bancada de gobierno han decidido apartarse de la administración para empezar a exigir el cumplimiento de las metas y una gestión más efectiva de la alcaldía Galán.
Al paredón en la Personería
Cuando parecía que el capítulo estaba cerrado con la salida de Ordóñez, la Personería de Bogotá encendió una nueva alarma. El 27 de agosto, el personero Andrés Castro anunció la apertura de una indagación preliminar disciplinaria contra funcionarios de la Uaesp, incluida la exdirectora, para determinar si hubo irregularidades en la elaboración y radicación del modelo ante la CRA.
De acuerdo con la Personería, el acto administrativo con el que se sustentó la propuesta de las ASE ante la CRA tenía presuntas debilidades que debían esclarecerse y era necesario establecer la responsabilidad de quienes participaron en su construcción.

Según Castro, se hallaron “ciertas inconsistencias” en la solicitud que pudieron desencadenar la negativa de la CRA. “Desde la Personería hemos venido adelantando una mesa permanente. Hemos tenido oportunidad de reunirnos con la Uaesp y con los operadores y vamos a iniciar un análisis desde el punto de vista disciplinario”, señaló.
En ese mismo sentido, anunció que se iniciarán las investigaciones correspondientes para determinar el modo en el que se adelantaron los procesos que desembocaron en el fallido intento de reformar el esquema de basuras.
“Queremos saber cuáles son las responsabilidades de los funcionarios que han venido interviniendo y, en especial, del rol que jugó la directora de la UAESP. Esa es una responsabilidad que entraremos a analizar y con todos los hechos y lo que ocurrió; ese será el material probatorio para llegar a una conclusión frente a la actuación disciplinaria”, añadió Castro.

Así, en menos de cinco meses, la historia con la directora Ordóñez pasó de simples advertencias en el Concejo a una renuncia forzada solicitada por el alcalde y, de allí, a una investigación que podría derivar en sanciones.
La mala hora de las basuras en Bogotá refleja una combinación de errores técnicos en la planeación, falta de respaldo político, ausencia de comunicación efectiva con el cabildo y un manejo cuestionado frente a la forma en la que se desarrollaron e implementaron las estrategias.