El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó que en las últimas 24 horas el volcán Puracé registró al menos tres emisiones de ceniza que alcanzaron hasta 500 metros por encima de la cima del cono, hechos que mantienen vigente la alerta naranja para la cadena volcánica Los Coconucos.
El reporte indica que la actividad registrada incluye sismos asociados al movimiento de fluidos en el interior del edificio volcánico, localizados mayoritariamente bajo el cráter y a menos de un kilómetro de profundidad. Estas señales se relacionan con la dinámica interna de los gases y su liberación hacia la atmósfera.
🌋 Seguimos monitoreando el volcán Puracé – cadena volcánica Los Coconucos, que permanece en estado de alerta Naranja 🔶.
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) December 24, 2025
Les compartimos el boletín extraordinario en donde encuentran más detalles de su actividad en las últimas 24 horas 👉🏼 https://t.co/cQpVNzYWsr
Les… pic.twitter.com/csJttKYQwi
Además de las emisiones de ceniza, los instrumentos de monitoreo detectaron concentraciones relevantes de dióxido de azufre (SO₂) y temperaturas en la zona del cráter que se mantienen en rangos similares a los reportados días anteriores, lo que sugiere la persistencia de expulsión de gases calientes desde el interior del volcán.
Esto puede generar preocupación para quienes viven cerca; por eso, lo ideal es estar alerta para tomar medidas si se agrava la actividad del volcán.

El SGC subraya que estos parámetros forman parte de la evaluación continua de la actividad y ayudan a definir el nivel de alerta.
La alerta naranja para Puracé fue decretada el 29 de noviembre, cuando el SGC reportó un “incremento notorio” en la actividad volcánica respecto a los parámetros previos; desde entonces, las autoridades técnicas mantienen en seguimiento diario y emiten alertas cada vez que se registran variaciones importantes.
Puracé está ubicado a unos 27 kilómetros de Popayán y forma parte de la cadena volcánica los Coconucos. En su zona de influencia habitan principalmente comunidades indígenas y campesinas. La proximidad entre el volcán y los asentamientos rurales es uno de los factores que eleva la Atención sobre cualquier cambio en la actividad volcánica.

Este se caracteriza por ser un estratovolcán. Según el Servicio Geológico Colombiano, desde 2021 se han observado cambios paulatinos en su actividad. La última erupción de magnitud considerable ocurrió en marzo de 1977.
Las tres emisiones de ceniza reportadas por Servicio Geológico Colombiano (SGC) generaron alertas dirigidas a la Aeronáutica Civil, debido a la dispersión del material volcánico.

Adicionalmente, se han identificado señales sísmicas de baja magnitud asociadas con procesos de fracturación de roca, localizadas bajo los volcanes Puracé y Picollo, con profundidades que oscilan entre uno y cuatro kilómetros.
Desde el 2021 se han observado cambios paulatinos en su actividad, los cuales han sido documentos a través de los boletines de monitoreo emitidos por las entidades competentes.







