Estados Unidos
EE. UU. contra Rusia: tres interceptaciones en Alaska encienden la alarma de un posible choque militar
Una serie inquietante de episodios aéreos en Alaska vuelve a encender las alarmas sobre la rivalidad entre las dos potencias.

El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) confirmó que aviones de combate F-16 estadounidenses interceptaron en tres ocasiones, durante la última semana, una aeronave rusa de inteligencia electrónica tipo Il-20 que sobrevolaba la Zona de Identificación de Defensa Aérea de Alaska (ADIZ).
Los incidentes, que se produjeron el 20, 21 y 24 de agosto, no implicaron violaciones de espacio aéreo soberano, pero sí obligaron a una respuesta inmediata de las fuerzas conjuntas de Estados Unidos y Canadá.
El primer encuentro ocurrió el martes 20, cuando los radares de NORAD detectaron la presencia de la aeronave rusa aproximándose a la ADIZ. Dos cazas F-16, acompañados de un avión cisterna KC-135, despegaron de inmediato para interceptar y escoltar al Il-20 hasta que abandonó el área.

Al día siguiente, 21 de agosto, se repitió un patrón similar, esta vez con la participación de un avión de alerta temprana E-3 Sentry, lo que permitió ampliar la capacidad de control y vigilancia en la zona.
Finalmente, el domingo 24 se produjo un tercer episodio, considerado el más significativo por la reiteración del patrón, en el que nuevamente se desplegaron F-16, un KC-135 y un E-3, confirmando que se trataba del mismo modelo ruso.
Según explicó NORAD en un comunicado oficial, estas incursiones se desarrollaron en espacio internacional, lo cual no constituye una agresión directa, pero sí representa un desafío estratégico, ya que los aparatos rusos realizan tareas de recopilación de inteligencia y reconocimiento electrónico cerca de territorio norteamericano.
“La defensa aérea del continente es una prioridad absoluta y nuestras fuerzas están preparadas para responder a cualquier incursión en la ADIZ”, señaló el general Gregory Guillot, comandante de NORAD.

El avión interceptado, un Ilyushin Il-20, es considerado por expertos en defensa como una plataforma clave para operaciones de espionaje, debido a sus sofisticados equipos de inteligencia de señales. Su presencia frecuente en el Ártico y en las inmediaciones de Alaska confirma la intención de Moscú de sostener presión en puntos estratégicos frente a Washington.
De acuerdo con reportes de medios locales, no es la primera vez que ocurre un episodio de este tipo. En septiembre del año pasado, cazas Su-35 rusos fueron interceptados en circunstancias similares, aumentando la tensión bilateral.
Analistas militares interpretan esta repetición como parte de una estrategia rusa para medir las capacidades de respuesta de Estados Unidos y reforzar su presencia en el Ártico, una región cada vez más disputada por sus recursos naturales y su importancia geopolítica.
Aunque ninguno de los encuentros derivó en incidentes mayores, la frecuencia con que sucedieron en tan pocos días ha encendido las alarmas en Washington, que mantiene a sus aviones en alerta constante para evitar cualquier sorpresa.
El Pentágono sostiene que estos movimientos subrayan la necesidad de una red de defensa integrada que combine radares terrestres, satélites, aeronaves y cooperación internacional.
Por ahora, la vigilancia seguirá intensificándose en Alaska, un territorio que se ha convertido en escenario clave de la rivalidad militar entre Rusia y Estados Unidos.