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Donald Trump revela este miércoles sus aranceles globales. Las consecuencias pueden ser enormes y así impactarían a Colombia
El anuncio, que se espera que llegue este miércoles, promete para la Casa Blanca el inicio de una “era dorada” para Estados Unidos.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciará este miércoles una agresiva política arancelaria que, según él, marcará el inicio de una “era dorada” para el país. La medida, cuyo contenido exacto se desconocía hasta el último momento, fue presentada como un esfuerzo para reindustrializar la nación y equilibrar la balanza comercial, pero genera incertidumbre sobre su impacto en la economía global.
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, afirmó el martes que Trump había estado “puliendo” su plan y aseguró que a partir del miércoles “se acabaron los días en los que se estafa a Estados Unidos”. Según Leavitt, los nuevos aranceles entrarían en vigor de inmediato tras el anuncio del mandatario, programado para las 4 de la tarde en Washington (3 de la tarde en Colombia), poco después del cierre de la Bolsa de Nueva York.
Aunque no se han confirmado los detalles específicos de la medida, diversos medios estadounidenses han reportado que el paquete incluiría un arancel único del 20 % sobre todas las importaciones. Hasta ahora, la Administración Trump había defendido una política de aranceles “recíprocos”, es decir, ajustados en función de los gravámenes impuestos por otros países a los productos estadounidenses.

El anuncio ha generado reacciones mixtas entre los socios comerciales de EE. UU. Canadá, por ejemplo, ha expresado cautela ante posibles represalias. El primer ministro, Mark Carney, aseguró que su país analizará su respuesta antes de actuar. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicó que la Unión Europea cuenta con un “plan sólido” en caso de que sea necesario responder a las tarifas.
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En Asia, el ministro de Asuntos Económicos de Taiwán, Kuo Jyh-huei, aseguró que su país ha evaluado los posibles escenarios y está preparado para reaccionar ante aranceles del 10 % o incluso del 25 %. Mientras tanto, Japón ha creado 1.000 “ventanillas de consulta” para asistir a empresas afectadas y busca negociar un trato especial con Washington.
Algunas naciones han optado por el diálogo en busca de excepciones. Vietnam, por ejemplo, ha ofrecido reducir sus propios aranceles para obtener una mejor posición en las negociaciones. Reino Unido también espera alcanzar un “acuerdo económico” con Estados Unidos, según el primer ministro Keir Starmer.

La nueva política arancelaria de Trump ha motivado alianzas estratégicas entre otras potencias comerciales. El pasado fin de semana, China, Japón y Corea del Sur anunciaron su intención de acelerar sus negociaciones para un tratado de libre comercio. Asimismo, líderes europeos han planteado fortalecer la relación entre la UE y Canadá para contrarrestar los efectos de la política proteccionista de EE. UU.
A pesar de las advertencias sobre los riesgos de estas medidas, Trump se ha mostrado firme en su visión. Considera que los aranceles son una “varita mágica” que permitirá recuperar la producción nacional, reducir el déficit fiscal y disminuir el costo de vida para los estadounidenses. Sin embargo, economistas advierten que una guerra comercial podría generar efectos negativos similares a una subida de impuestos, afectando el poder adquisitivo de los consumidores y provocando en los mercados financieros.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump ya ha incrementado los aranceles a productos de China, así como a ciertas importaciones de México y Canadá. También ha elevado los impuestos sobre el acero y el aluminio sin importar su país de origen.
A partir del jueves se impondrá, además, un arancel adicional del 25 % a los automóviles y sus componentes fabricados en el extranjero. No obstante, se ha contemplado una excepción para los vehículos ensamblados en México y Canadá, que solo pagarán el impuesto si utilizan piezas que no provengan de Estados Unidos.
Con este nuevo paquete de medidas, Trump reafirma su apuesta por el proteccionismo como eje de su estrategia económica, en un movimiento que podría redefinir las relaciones comerciales internacionales en los próximos años.
¿Y Colombia?
Un estudio de la Cámara de Comercio Colombo Americana analizó el Informe Nacional de Estimaciones sobre Barreras al Comercio Exterior 2025 (2025 National Trade Estimate Report on Foreign Trade Barriers), publicado por la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) y presentado al presidente Donald Trump.
Según el escrito, “si bien Colombia es mencionada en el informe por ciertas barreras comerciales, como requisitos técnicos y medidas sanitarias específicas, no se encuentra entre los países con mayores inconvenientes identificados por EE. UU. Esto sugiere que, aunque existen áreas de preocupación, el nivel de atención y posible acción por parte de EE. UU. hacia Colombia es menor en comparación con países como Canadá, China o la Unión Europea”.
El documento identifica tres riesgos para el país: 1) Riesgo de disputas bajo el CTPA o en la OMC por posibles violaciones de compromisos comerciales. 2) Afectación de confianza inversionista estadounidense y riesgo reputacional en propiedad intelectual, servicios digitales y laborales, y 3) Posibles represalias o restricciones a exportaciones colombianas.

“Más que el inicio de una guerra comercial, lo que estamos presenciando es una estrategia de negociación en la que el presidente Donald Trump utiliza los aranceles como una herramienta para presionar a otros países y avanzar en sus objetivos de política exterior y promesas de campaña”, explicó la presidenta de AmCham recientemente en una entrevista en SEMANA.
“Hasta el 26 de enero, Colombia no estaba en el radar de restricciones comerciales de Estados Unidos. Sin embargo, la coyuntura reciente ha elevado su perfil en un contexto de tensiones ideológicas. Antes, su superávit comercial le permitía evitar revisiones más estrictas, pero ahora se ha convertido en un caso de referencia para demostrar la efectividad de la presión comercial de Estados Unidos”, agrega.
La exministra explicó que la aplicación de aranceles recíprocos es un riesgo para el país. Aunque inicialmente Colombia no era un objetivo, la disputa pública entre el presidente Petro y el presidente Trump a raiz del tema migratorio ha dejado claro que esa posibilidad existe. Hay medidas que han elevado gravámenes o exigido nuevas certificaciones para importaciones agrícolas, de alimentos, automotrices y farmacéuticas desde Estados Unidos que podrían generar represalias comerciales. “Estos temas, junto con al menos 19 asuntos pendientes en la relación bilateral, reflejan la posibilidad de una revisión más estricta de los acuerdos comerciales. Ante este panorama, Colombia debe fortalecer su estrategia comercial y diplomática para minimizar riesgos y garantizar la estabilidad de sus exportaciones”, concluye.
*Con información de la AFP.