Cápsula

Bosch impulsa la sustitución de calderas de carbón por sistemas más limpios en Colombia

28 de agosto de 2025, 8:01 p. m.
Bosch Home Comfort
Bosch Home Comfort | Foto: Suministrada

La industria colombiana atraviesa un proceso de transformación energética que busca reducir emisiones y cumplir con estándares ambientales más estrictos. En este escenario, Bosch Home Comfort impulsa la sustitución de calderas a carbón por sistemas térmicos a gas natural o gas licuado de petróleo (GLP), con el fin de mejorar la eficiencia operativa y disminuir riesgos regulatorios.

Según expertos de la compañía, este cambio puede reducir entre un 45 % y un 50 % las emisiones de dióxido de carbono y, al mismo tiempo, optimizar los costos de operación y mantenimiento. La descarbonización industrial contempla la reducción del uso de carbón en la producción de calor indirecto, sustituyéndolo por alternativas más sostenibles, incluidos gases combustibles de menor huella de carbono y soluciones híbridas con energías renovables.

“El carbón sigue siendo el combustible más económico dentro de la matriz energética nacional, pero también uno de los que más retos técnicos y ambientales plantea, ya que su uso exige calderas más robustas y complejas, mayor personal para supervisión permanente, procesos de alimentación más exigentes y la disposición final de ceniza. A esto se suman los equipos auxiliares para el control y filtrado de emisiones contaminantes, que elevan los costos operativos y aumentan el riesgo de incumplir las normas”, explicó Javier Deza, gerente del área Bosch Home Comfort en Colombia.

En contraste, las calderas a gas natural o GLP ofrecen, según Bosch, una operación más sencilla y segura. “El mantenimiento se reduce hasta en un 50 %, el control de emisiones es más simple y la vida útil de los equipos se prolonga significativamente. Con un buen tratamiento de agua y mantenimiento preventivo, una caldera puede asegurar al menos 30 años de funcionamiento, y Bosch reporta equipos en operación con más de 40 años de servicio”, señaló Deza.

De acuerdo con el Balance Energético Colombiano de la UPME, el 26 % de la energía en la industria proviene del carbón y el 30 % del gas natural. A esta tendencia se suman incentivos tributarios como exención del IVA, beneficios en renta y depreciación acelerada, que facilitan la inversión en proyectos de descarbonización.

“Este tipo de decisiones no solo son ambientalmente responsables, sino también estratégicas para la industria. Facilitan el cumplimiento de normativas, reducen la complejidad operativa y permiten a las compañías alinearse con las metas nacionales de sostenibilidad y con las exigencias de un mercado global cada vez más enfocado en la producción limpia”, concluyó Deza.

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