Cultura
Poderosa oración para liberarse del miedo y la angustia
Para muchos creyentes, la oración ayuda a encontrar paz y tranquilidad en medio de procesos de dificultad y angustia. Orar puede brindar consuelo, esperanza y fortaleza.

La oración es para muchas personas la mejor forma de encontrar paz y tranquilidad en medio de procesos de dificultad y angustia. Orar puede brindarles consuelo, esperanza y fortaleza frente a situaciones que les generan incertidumbre o ansiedad.
En diversas tradiciones religiosas actúa como un medio para conectar con lo divino o con una fuerza superior, lo cual puede generar un sentimiento de protección y de calma. Al orar, los creyentes buscan sentir un apoyo espiritual y lograr fortaleza para enfrentar sus temores.
Además, puede servir para centrar la mente y enfocarse en pensamientos positivos o en la fe, lo cual ayuda a disminuir la ansiedad y el miedo ante situaciones difíciles. Así las cosas, una de las oraciones recomendadas para pedir específicamente por esta situación es la siguiente.
Oración de liberación del miedo
Señor, sé luz en mi mente, paz en mi corazón, sabiduría en mis decisiones, amor en mis relaciones. Te necesito, solo Tú eres capaz de calmar mis penas. Solo en ti tengo depositada mi esperanza, solo en ti podré encontrar un lugar donde protegerme y así no darle lugar al miedo y a las distintas formas del mal.
Muchos miedos son los que me atacan a diario. Por eso, hoy, reconozco ante ti que estoy plagado de miserias, y acudo a ti como mi amigo y mi hermano, para que me llenes de tu alegría y tu gozo, para que renueves esa fuerza esperanzadora que levanta del suelo a todos quienes confiados a ti buscan ayuda.

Señor mío, Tú conoces que todos los vacíos de mi ser, ellos solo pueden ser llenados por tu gracia y tu presencia. Mis miedos, mis preocupaciones, mis dolores, mis confusiones, solo pueden encontrar soluciones y sanación en ti. Sé que con tu ayuda podré superar todos esos miedos que no me dejan avanzar. Muéveme con tu Espíritu Santo. Tú me acompañas y me das valor para enfrentar esas circunstancias que ponen a temblar mis rodillas. Me mantengo fiel a ti, porque estoy seguro de que no me vas a fallar. Toma mi vida, Señor, toma mi mente y mi corazón y hazme un fiel discípulo de tu amor.
Tú me das la certeza de una esperanza tranquila y llena de gozo cuando, en muchas ocasiones en tu Evangelio, dices “No teman” Quien cree en Ti jamás quedará defraudado y no habrá temor alguno que haga tambalear su fe. Quiero dejar que te acerques siempre a mí, vivir en comunión contigo toda mi vida, que mis faltas jamás me separen de tu amor porque siempre busco tu perdón. Todo miedo que hay dentro de mí se desvanece cuando te acepto y mi boca dice confiado “Creo en Ti, Señor mío”.
Toca mi corazón, sánalo, libéralo del miedo y de las situaciones adversas que lo hacen poner inquieto. Eres mi fortaleza y estoy seguro de que tu amor y tu misericordia no se apartan de mi espíritu. Confío en tu promesa fiel, confió en tu Palabra que me conforta.
Quiero que también a mí me digas esas palabras de esperanzas que le pronunciaste a Josué: “No tengas miedo ni te acobardes, porque Yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”.

Sopla, Señor mío, sopla fuerte, sopla las bendiciones sobre mí que traen consigo tu Espíritu Santo para que me ayudes a creer y a dar un verdadero testimonio de tu amor al mundo, sin temores, sin miedos. Muéveme, Jesús mío, con tu Santo Espíritu, que me acompañe siempre en todos mis retos y en aquellos momentos de desolación y de flaquezas que a veces siento que me tumban al piso y me hacen incapaz de continuar la lucha por ser cada día mejor.
Dame la fuerza y tu poder para vencer los miedos y estar libre de angustias, guía mi corazón y mi mente con el Espíritu Santo, esa presencia poderosa contenida en tus tres divinas personas que ilumina nuestras vidas y nos hace ser personas decididas y valientes en la fe.
Te amo Jesús, y confío en que en este momento, Tú estás rompiendo con todas esas cadenas que me tienen atado a la desesperanza, y aunque camine por sendas oscuras, ya no vacilaré ni temeré, porque tu fuerza y tu poder están conmigo y me infundes confianza.
Amén.