Los enlaces falsos y los pagos dirigidos a cuentas equivocadas están entre los riesgos que conviene revisar al utilizar estos códigos.

El primer control está en el lugar donde aparece el código
Los códigos QR permiten consultar información y realizar pagos desde el celular, pero también pueden ser utilizados para engañar a quienes los escanean sin comprobar su procedencia. Una de las primeras precauciones consiste en verificar que el código corresponda realmente al establecimiento donde se va a comprar.

Martina López, especialista en ciberseguridad de Group-IB, explicó a TN Tecno: “Las recomendaciones, en primer lugar, son asegurarse de que el QR sea efectivamente del comercio, del restaurante, del local, para evitar hacer un pago a alguna persona externa”.
Esto significa que no basta con escanear el código disponible en una mesa o en un punto de pago. Si existen dudas sobre su origen, lo recomendable es consultar directamente con el personal del establecimiento antes de continuar.
Una dirección web puede revelar señales de alerta
Otra situación que requiere atención ocurre cuando el código dirige a una página de internet. El sitio podría imitar la apariencia de una plataforma legítima para intentar obtener información de quien ingresa.
Sobre este riesgo, López advirtió: “El peligro es que sea un sitio fraudulento, que sea una web que realmente no es la que dice ser, por ejemplo”.

Por eso, antes de abrir el enlace, conviene revisar la dirección que aparece en la pantalla. Algunos celulares y aplicaciones permiten ver una vista previa del destino. Si el nombre del sitio no coincide con el que se esperaba visitar, es mejor no continuar.
Si la página ya se abrió, todavía es posible comprobar la dirección que aparece en el navegador. Haber llegado mediante un código QR no garantiza que el sitio sea confiable.
Antes de pagar, compruebe quién recibirá el dinero
Una de las verificaciones más importantes ocurre justo antes de autorizar una operación desde una billetera virtual. En ese momento, la aplicación muestra los datos del destinatario, que deben coincidir con los del comercio o la persona a quien se pretende pagar.
El experto en seguridad informática Luis Lubeck, de ESET, explicó a TN Tecno qué puede ocurrir si se omite ese paso: “Uno paga automáticamente y de repente hay dos personas estafadas: el comerciante, que no va a recibir el dinero, y nosotros al hacer el pago a otro destinatario”.
Lubeck también recordó qué información debe revisarse en la pantalla de confirmación: “Siempre tengamos en cuenta que, cuando aparece una transacción, va a aparecer el nombre y banco a quien estoy pagando”.
Si los datos no corresponden al vendedor, lo indicado es detener la operación y confirmar la información antes de transferir el dinero. Una revisión de pocos segundos puede evitar que el pago termine en una cuenta equivocada.
