Iván Cepeda debe estar celebrando la semana de pasión, no la de Cristo, pues es ateo, sino la que enfrenta a la derecha con la centroderecha, que de todas maneras termina igual, con una crucifixión, en este caso de Colombia. La verdad, he seguido las redes y la agresividad de los seguidores de Abelardo, comenzando por uno de sus principales promotores, Enrique Gómez, y no entiendo la razón por la cual el discurso es uno y la acción es otra.
Dicen a los cuatro vientos que el enemigo es el “heredero” de Gustavo Petro, Iván Cepeda. Incluso así lo bautizó Gómez. Sin embargo, las bodegas de Abelardo, incluido Gómez, quien parece un influencer de 18 años, dicen y hacen otra cosa, y atacan sin contemplación a Paloma Valencia, a Álvaro Uribe, a Juan Daniel Oviedo y a quienes los seguimos y creemos que son la mejor opción para evitar el desastre de Cepeda en el poder.
Que quienes apoyamos a Paloma somos abortistas, afirma su bodeguero principal en sus muchas cuentas, Alejandro Bermeo. Defensor de derechos humanos dice en su cuenta, una de muchas, pero eso sí, quienes piensan distinto son abortistas, asesinos, lo que sea con tal de hacerse sentir o imponer al otro su visión. Y ahora es senador, y lo felicito, pero ya como funcionario público, ¿así se va a comportar? Igualito a los del otro lado que tanto critica. Ni hablar de otros bodegueros, como Santiago Giraldo, quien hasta hace poco decía que las mujeres no deberían votar, o Vincent Ramos, que acusa a Cepeda de hacer lo mismo que ellos hacen.
Abelardo de la Espriella no se puede lavar las manos y dejar que esos bodegueros sigan haciendo lo que hacen. Abelardo, ¿se olvida de que Petro tiene 31 billones para gastar en la campaña? ¿O que libera narcos para que apoyen su candidato en esta elección? ¿Acaso no va a necesitar cada voto si pasa a segunda vuelta y lo único que estos bodegueros están haciendo es quitarle votos y entregarle el triunfo a Cepeda? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de no dividir o de quedarse callado y dividir?
Lo más grave del asunto es que sus bodegas están quitándole votos de sus seguidores a Paloma si pasa a segunda vuelta. Uno o dos por ciento de seguidores alienados que ante esa propaganda brutal de sus bodegas no votan en la segunda vuelta pueden ser la diferencia en esa elección. Y al contrario igual. ¿Cuántos uribistas, para no hablar del centro, no votarían por Abelardo ante la explosión de ataques contra Paloma, Uribe y sus hijos, Tomás y Jerónimo?
Lo de Enrique Gómez es inentendible. Prefiere incendiar y que el incendio arrase con todo. Sería bueno recordarle la historia de su papá, ese gran senador Enrique Gómez Hurtado, o de su tío Álvaro Gómez, secuestrado por el M-19, quien luego se sentaría con ellos a construir la Constitución del 91. Ellos construyeron un camino institucional en la Colombia moderna, que hoy está en peligro de desaparecer si Cepeda llega al poder. ¿Cómo hacerle entender que el enemigo es Cepeda y no Paloma o Uribe? Si gana Cepeda, su responsabilidad es absoluta, pues, en vez de ser ejemplo de sumar y sumar, es ejemplo que divide y destruye, lo que solo beneficia al proyecto de extrema izquierda.
Otro de los ataques, en el que me incluyen, es el de ser santistas, como si no entendieran que para Juan Manuel Santos la opción entre Cepeda y Paloma es clara; su odio a Uribe decide todas sus acciones. La salida pública de su canciller, María Ángela Holguín, desacreditando a Oviedo, como lo hacen las bodegas de Abelardo, increíblemente, los pone en el mismo frente.
Bueno, y mientras Cepeda ve con gran satisfacción eso que hoy sucede, algo deben estar haciendo bien Paloma y Oviedo, pues son el epicentro de los ataques de todos lados. Creo que es hora de mostrar eso en una campaña masiva de publicidad: me atacan Cepeda, Abelardo y Fajardo, ¿por qué? Porque representamos un país donde cabemos todos, no el de Cepeda, que excluye a unos, o el de Fajardo y Abelardo, que excluyen a otros.
No me cabe la menor duda de que, después de Semana Santa, Paloma y Oviedo se dispararán en las encuestas. Y muestra lo que muchos escuchamos en la calle, que el centro existe, que Paloma lo recoge y que la viabilidad de la derrota de ese proyecto autoritario recae en ella y su candidato a la vicepresidencia. Es más, en este horrible mundo de la polarización, esa fórmula representa un viento de aire fresco que se parece más a la Colombia moderna de hoy que a la reaccionaria de Cepeda e incluso de Abelardo, diferenciando entre estos dos que el primero es un extremista y el segundo no. Cepeda es un autócrata que va a acabar con la democracia, mientras que Abelardo es un conservador radical.
Esta elección no es normal. Petro va a comprar votos a lo largo y ancho del país y le va a meter mano a este proceso electoral como nunca lo hemos vivido. Por eso el título de este escrito. ¿Vamos a ser sensatos o nos vamos a suicidar? Doctor Gómez y doctor De la Espriella, les recuerdo sus palabras: “No necesito hablar mal de la panela del vecino para vender mi propia panela”. Frenen sus bodegas. En sus manos está la decisión.
