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Opinión
Mermelada de salud
Mientras Jaramillo cumple con su obsesión burocrática, muchos de los enfermos en los ‘microterritorios’, a los que pomposamemte les hará plan de salud integral, se están muriendo por falta de atención.
10.189 Equipos de Salud Territoriales (EST), como parte de los famosos Equipos Básicos de Salud (EBS), que este gobierno considera la panacea para cambiar la salud de los colombianos en el marco de la famosa mitología de la promoción y prevención en salud, fueron financiados por el Ministerio de Salud en 2024 en 1.004 municipios del país.
81.512 contratistas, a razón de ocho personas por EST con un presupuesto mensual teórico por equipo de 51millones de pesos, fueron financiados en 2024. Con este presupuesto, las Empresas Sociales del Estado municipales (ESE) debieron contratar por prestación de servicios a un médico, un profesional de la salud o de áreas sociales —psicólogo, trabajador social u otro perfil, según necesidad en el territorio—, una enfermera jefe, cuatro auxiliares de enfermería y un “líder comunitario” o promotor con la misión, supuestamente, de atender de manera ‘permanente’ hasta cuatro ‘microterritorios’ de salud que oscilan, de acuerdo con la distancia entre hogares, entre 60 a 500 familias cada uno.
Insisto, todo esto es en teoría, tanto en cuanto a la supuesta ejecución de todo este aparataje, como en lo que supuestamente consistirá la misión transformadora de toda esta burocracia.
Pero sigamos con la teoría. Según me lo certifica el mismo Ministerio de Salud, todas estas solicitudes, supuestamente, ya se asignaron y ejecutaron para 2024 por la astronómica suma de $ 1.579.076.009.576. Pero se empieza a averiguar con los alcaldes sobre si han recibido el recurso y contratado los EST y la cosa no es tan clara, ya que muchos señalan que no han recibido nada.
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Ni hablar de lo que cuesta, ha costado o costará y la interventoría y monitoreo ‘mensual’, óigase bien mensual, de toda esta estructura desde el Ministerio de Salud en Bogotá, de acuerdo con lo dispuesto por la Resolución 2788 de 2022. Y no es cualquier monitoreo, se supone que toda la información recogida de las 2.000 familias de los cuatro microterritorios de cada territorio atendido por un EST, debe subirse al sistema PISIS mensualmente con el detalle de todas las familias, de los contratos y gastos realizados, las acciones tomadas, el Plan Integral de Cuidado Primario (PICP) para cada familia y cada individuo que la conforma.
¡Cómo no, monito!
Pero ojo. Todavía falta otra dosis de fantasía. No olvidemos que con base en los criterios definidos en la Resolución 2788 de 2022 es esencial para el éxito que “(…) en la dinámica de la operación de los equipos de salud territorial (…) en cada microterritorio, el/la auxiliar de Enfermería tendrá a cargo un número de hogares de manera permanente, en los cuales realizará la caracterización individual, familiar y comunitaria para la identificación, categorización y priorización de riesgos identificados, como base para la elaboración del Plan Integral de Cuidado Primario (PICP), con los demás integrantes del equipo”.
Mas bien dicho: ¿cada familia cubierta tendrá que adoptar a la auxiliar de enfermería? ¿O al revés? ¿Cada auxiliar deberá adoptar a 500 familias? Y pregunto yo: ¿A qué horas es que el médico va realmente a realizar la consulta de las 2.000 familias a domicilio? Ni hablar de cómo se repisan estos encuestadores con los del DPS, DNP y otras yerbas que recorren como zombies barrios y veredas sin resolver nada.
Y falta más basura, cinismo y mitología. Vea usted, asombrado lector, que de acuerdo a lo informado por el ministerio, el promedio de operación de cada EST en el año 2024, según lo aprobado y pagado a cada municipio, es de ¡solamente 3,3 meses al año!
La duración propuesta del programa oscila entre seis meses y un mes dependiendo de la ESE y del municipio. ¿Cómo se garantizará que la cobertura será permanente y que la misma auxiliar de enfermería, al año siguiente, volverá cubrir las mismas familias? ¿Cómo se acordará de ellas?
Obviamente que no podían faltar las camionetas. Qué burocracia funciona sin lujosas camionetas a cargo del contribuyente. 246 vehículos y lanchas por valor de $ 64.909.637.087 fueron financiados para que las ESE las compren. Nada de motos para visitar las miles de familias. Y como al final será imposible decidir que auxiliar de enfermería use el carro, seguro que lo terminará usando el gerente del hospital para que transporten a su esposa.
Tampoco se ha definido cual será el sobrecosto burocrático en el nivel central para el supuesto control de todo esta fantasia, su monitoreo y su evaluación. De seguro que esta nómina sí será permanente, comodamente instalada en la sede del ministerio. También con camionetas para todos los directores, subdirectores, secretarios y asesores ¡porque la salud de los colombianos así lo exige carajo!
Todos los recursos malgastados en esta locura inútil han sido descontados del presupuesto de UPC para la atención en salud, con el cual se financia la provisión de servicios de salud y el suministro de medicamentos. En efecto, Guillermo Alfonso Jaramillo, ministro de Salud, cogió por la derecha el 5 % de la UPC para 2023 y 2024, una cifra cercana a 8 billones de pesos para los dos años y la desvió a la partida “Unidad 1901 A Funcionamiento (…) Ordinal 002: Rubro apoyo a Programas de Desarrollo de la Salud Ley 100 de 1993, Recurso 10: Recursos Corrientes” léase gasto puro, desfinanciando gravemente la atención en salud para nutrir maquinaria y clientelismo e intentar meterse en el hogar de millones de colombianos para tomar información personal y estratégica de los ciudadanos que, o bien se pudrirá en el olvido digital de los servidores del ministerio, o será extractada ilegalmente para nutrir la acción política del Pacto Histórico en las elecciones del 2026, como lo sugiere la alta concentración de recursos asignados en capitales y ciudades estratégicas para ese partido como Cali, Soacha, Pereira, Tuluá, Buenaventura y otras afectas al gobierno o donde necesita recuperar presencia perdida en las pasadas elecciones territoriales.
Mientras Jaramillo cumple con su obsesión burocrática, muchos de los enfermos en los microterritorios, a los que pomposamemte les hará plan de salud integral, se están muriendo por falta de atención.