OPINIÓN

Luis Guillermo Giraldo Hurtado

La traición a la paz

Petro parece que no se ha leído sino una biografía, la de Hitler.
31 de marzo de 2026, 9:00 a. m.

¡Oh, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!, refieren que exclamó Madame Roland, dama muy importante durante la Revolución Francesa, mientras la conducían a la guillotina. De la llamada paz total, ¡oh, cuántos estropicios, graves muchos, se justifican invocándola!

Se trata de un vocablo que, especialmente en política y gobierno, se esgrime para derrotar cualquier objeción. Como ser enemigo de la concordia, del progreso, del entendimiento. Del amor, inclusive. Y que le ha permitido a este gobierno llevar a efecto extravagancias muy perjudiciales. Como si buscase aumentar todos los tipos de conflictos que hoy padecemos.

¿Será esto último lo que pretende el presidente Petro? Establezco varias premisas para justificar esta perplejidad, esta pregunta.

Premisa primera. El presidente Petro aspira a ser todo un referente de la izquierda mundial. Para ello no le conviene aparecer derrotando a una guerrilla que todavía, ante algunos, posa de postulados reivindicadores frente al llamado establecimiento de la injusta derecha.

Premisa segunda. Se siente incómodo en la Casa de Nariño, porque no se ha despojado de su mentalidad de guerrillero. Para este tipo de profesionales, todo lo que socave las injustas instituciones es valedero. Frente a la guerrilla y el narcotráfico, sostengo que su colaboración mutua no obedece solo a factores económicos. La guerrilla sabe que tiene un aliado político indirecto en la cocaína y demás, en cuanto que esta fomenta la corrupción oficial, distrae las fuerzas del orden y les resta legitimidad a las instituciones.

Premisa tercera. El presidente Petro a veces parece folclórico, medio comediante; por eso ciertas actitudes y trinos suyos los tomamos a manera de broma. Insustanciales. Pero obedecen a un libreto. Presencié varias ocasiones en las que Hugo Chávez justificaba a los ladronzuelos, asegurando que solamente querían llevar un poco de alegría a sus hogares. Al presidente Petro le parece que los que roban celulares lo hacen por amor a sus novias. Con lo cual se apunta a desquiciar, relativizar, cuestionar, con ligereza y también directamente, el Código Penal, base institucional del sistema. Casi que se trata de presentar como injusto este estatuto.

Premisa cuarta. Muy en la línea con lo anterior va el tema de los gestores de paz. A ciertos criminales se les otorga, sin más, una categoría de servidores de ese inmenso bien que es la paz. Privilegiados frente a la ley penal, con más garantías que las que puede tener un ciudadano ejemplar. Se ha puesto a dormir al Código de Procedimiento Penal. Y a la Constitución misma. Así se socaba la moral ciudadana.

Premisa quinta. El apaciguamiento, que consiste en hacerles concesiones unilaterales a las otras partes, funcionó desde el principio del gobierno de Petro. Puede ser popular y aparecer como generosidad, pero suele ser contraproducente. La historia lo indica. Moctezuma, en México, le envió valiosos presentes al conquistador Cortés, pidiéndole que no avanzara más. Al contrario, al ver esos manjares, lo animó. En el Perú, Atahualpa le entregó a Pizarro, para aquietarlo, dos habitaciones llenas de oro y plata. Ambos encontraron la muerte.

Petro parece que no se ha leído sino una biografía, la de Hitler. Pero de allí no aprendió lo contraproducente que puede ser el apaciguamiento. Chamberlain le entregó a Hitler Checoslovaquia, para llenarle el apetito. Al contrario, Churchill dijo: “En Múnich le dieron a escoger entre la deshonra o la guerra. Escogió la deshonra y tendrá también la guerra.” Aquí igual.

Ahí se quedan tantas concesiones sin que aporten nada más que lo del Zarco Alvidener, “gestor” de “paz”, cómplice en el asesinato de Miguel Uribe Turbay.

El jefe Calarcá, en flagrancia cae, luego libre y sigue asesinando cual gestor, pero de la muerte. Estos y otros hechos, además de las impunidades y el crecimiento de los grupos ilegales, demuestran que estos y el gobierno han convertido la paz total en una grave traición a la paz. A los colombianos, también.

En eso degeneró “una idea noble, fruto de las raíces cristianas, del coraje y del sentido común”.

El candidato Iván Cepeda, uno de los artífices de la antedicha paz, propone continuar las políticas de Petro. Más paz total así, y el próximo cuatrienio nos llevará al desbarajuste total.