OPINIÓN

Francisco Santos

Irán y lo que viene (3)

Según lo que pase, tendremos un Oriente Medio en paz o una incertidumbre permanente con una amenaza de guerra constante. Es decir, pasamos de Guatemala a Guatepeor.
11 de abril de 2026, 6:12 a. m.

Hay que seguir con detalle este conflicto, pues hay tanto en juego, en todo el mundo, que dejarlo de lado es casi imposible. Por eso escribo esta tercera parte, que, seguramente, será una más de las muchas que hagan falta escribir sobre lo que pasa en Irán* y en Oriente Medio, y, más importante aún, sobre lo que puede pasar en dos semanas, cuando el cese al fuego que aceptó Irán y que acordó con Estados Unidos se termine.

Lo primero que hay que entender es que un sector importante de la opinión pública que odia a Donald Trump ve esto con ojos de derrota. No hay manera de que tengan objetividad alguna, lo que es una lástima, pues opiniones objetivas es lo que se necesita. Paul Krugman, ese gran columnista, antes del The New York Times, titula un escrito ‘Ignorancia e ignominia: nuestra humillación en Ormuz no fue accidental’. Muchos congresistas y analistas demócratas pasaron de acusar a Trump de estar listo para cometer delitos de lesa humanidad si atacaba a Irán como lo había anunciado, a ser ahora un cobarde que se había echado para atrás y en cuya palabra no se podía confiar.

Lo que pasó recientemente, las dos semanas de cese al fuego a cambio de la apertura del estrecho de Ormuz, logró en primera instancia acabar por ahora con la crisis energética y económica que se veía venir. El petróleo bajó de 117 dólares el barril a 95, las bolsas se recuperaron y algo de normalidad se sintió en el ecosistema económico del mundo. Las amenazas de Trump, asimilando a Nixon, que planteaba locuras para luego negociar, lograron generar ese espacio que es frágil, pero que abre la puerta a más negociaciones.

Irán, después del anuncio, atacó a Israel y a otros países de la región, mostró los dientes y negoció. Su economía, su dirigencia y sus Fuerzas Armadas están destruidas o maltrechas, pero mostró que puede hacer daño, y mucho, y que el costo de esta operación sigue siendo alto. Los países del golfo Pérsico quieren que la guerra siga, eso no va a cambiar, y por ahora el apoyo de China y Rusia a Irán ha sido más que todo simbólico. ¿Cómo va a operar la dirigencia iraní en estas dos semanas? ¿Quién está a cargo? ¿Pueden reabrir el estrecho de Ormuz con una armada casi totalmente destruida? Pronto vamos a saber las respuestas.

Tampoco hay claridad sobre lo que se va a negociar y, por ende, si este es el principio del fin de este conflicto o si es apenas un espacio que les facilite a ambos bandos reacomodar sus fuerzas para hacer más daño y elevar los costos de la guerra. Lo cierto es que ese respiro es apenas eso y todo lo demás está por definirse, pues en dos semanas es muy poco lo que se va a avanzar.

Irán tiene la sartén por el mango, por ahora. Primero, escaló sus ataques en contra de los países del golfo, incluyendo a las plantas desalinizadoras, algo que nadie se esperaba. Segundo, logró imponer su control sobre el estrecho de Ormuz y crear una crisis económica enorme, que por ahora se evitó que fuera peor. Con esta decisión, Irán se convirtió en el gran operador del gas y el petróleo del golfo Pérsico y queda, por ahora, con una poderosa herramienta de chantaje contra todo el mundo. Tercero, sienten que pueden aguantar, no les importan los muertos, y por ello van a ser durísimos en la negociación y no van a ceder en nada. Ellos saben el costo político de esta guerra en Trump y le juegan a ese desgaste.

Estados Unidos ganó la batalla militar, pero puede perder la guerra si no está listo para tomar medidas mucho más drásticas que le eleven el costo a Irán hasta un punto que los obligue a negociar los temas críticos. De eso va a depender cómo termina la gobernabilidad del estrecho de Ormuz, qué pasa con el uranio y el montaje de armas atómicas por parte de Irán y si siguen en capacidad de financiar grupos terroristas a lo largo y ancho del mundo. Si esos tres temas no quedan definidos con claridad y capacidad de seguimiento y sanción si se incumplen, esta operación habrá sido un fracaso, así se diga lo contrario.

Trump finalmente envía a su vicepresidente a esta negociación. Le eleva el perfil y lo pone a jugar en el tema internacional. Seguro quiere medir su capacidad en este escenario y, de paso, medirle el aceite, como decimos en Colombia. Tarea compleja, pues los iraníes ya saben aguantar, entienden que el tiempo es su mejor aliado y están listos a crear más caos en la región con su consecuencia mundial.

El pulso apenas comienza y, la verdad, muchos ya no creen en las amenazas de Trump. Se ha desgastado y ha perdido credibilidad. La prueba de fuego es Irán y comienza con lo que suceda con el control en el estrecho de Ormuz. Lo único claro es que, según lo que pase, tendremos un Oriente Medio en paz o una incertidumbre permanente con una amenaza de guerra constante. Es decir, pasamos de Guatemala a Guatepeor.

Irán 1: https://pachosantos.co/semana/iran-y-lo-que-viene/

Irán 2: https://pachosantos.co/infobae/iran-y-lo-que-viene-2/