OPINIÓN

Julio Londoño Paredes

¿Cómo se suicida un Estado?

Los dirigentes cubanos se quedaron anclados en el pasado, cuando el mundo cambió.
3 de abril de 2026, 9:30 a. m.

En esta época en que el suicidio con diversas modalidades es una pandemia, parecería que se ha olvidado del suicidio colectivo de toda una nación.

Es el caso de Cuba, que está al borde del colapso total. Es un trance que estaba anunciado y fue avanzando silenciosa pero inexorablemente. No obstante que el mundo había experimentado un cambio vertiginoso desde enero de 1959 cuando triunfó la revolución, sus dirigentes se quedaron anclados esa época, arrastrando a un país a una condición de pobreza y atraso sólo superada en el continente por la de Haití.

El que se atreviera en Cuba a decirlo, corría el riesgo del ostracismo, si le iba bien. Fueron los casos en el 2006 del joven vicepresidente de Fidel Castro, el médico Carlos Lage Dávila, seguro sucesor del comandante. Así como el de la mano derecha de Fidel, su secretario privado durante siete años y luego canciller de la república, Felipe Pérez.

En un pequeño almuerzo dominical campestre en la casa de un compañero de colegio de Lage, tanto el vicepresidente como el canciller comentaron, con una cerveza en la mano, que para beneficio del país era indispensable modernizarlo y hacer un relevo generacional. “El amigo” grabó la charla que quedó en poder del servicio de inteligencia. Esa noche se convocó de emergencia al cuerpo diplomático y se anunció la destitución de ambos. No se volvió a saber de ellos. Al parecer Lage fue asignado a un remoto puesto de salud y a Felipe Pérez como obrero a armar televisores. Se salvaron de la desaparición.

Ahora los cubanos entre tinieblas, ahogados por las basuras, amenazados por los escombros de sus precarias viviendas, sin comida y sin una aspirina, ya no se sostienen a base lemas revolucionarios de una época que ya pasó. Miran hacia los Estados Unidos como su redención. No hay un cubano que no tenga allá un pariente o un amigo.

En otro bandazo, Trump, cambió de posición y aceptó que no solamente Rusia, México o cualquier otro estado envíe petróleo a Cuba, cuando hace pocos días había una cacería de buques tanques con destino a la isla.

Ahora Cuba recibe ayuda humanitaria de México y toneladas de arroz de China, para sobrevivir. En 1962, después de la crisis de los misiles la Unión Soviética se constituyó en el “estado administrador” y la abasteció de todo hasta 1991. Desafortunadamente se acostumbraron a eso y adjudicaron sus males al bloqueo de los Estados Unidos. Trump y sus asesores dicen ahora que “Cuba será la próxima”. Sin embargo, la mayor parte de los cubanos que quedan en la isla, verían con satisfacción, que su país saliera del laberinto en que se encuentra.

Muchos se preguntan, como es posible que una nación con gente capaz e inteligente se dejó tramar y paulatinamente se precipitó hacia el suicidio colectivo. Sin embargo, de su error se dieron cuenta muy tarde.