El ministro de Hacienda de Colombia, Miguel Gómez Martínez, ha afirmado que en medio de un desajuste profundo en las cuentas nacionales el país enfrenta una de las peores crisis fiscales de su historia. Señala el alto funcionario que el Estado gasta aproximadamente 40 billones de pesos al mes frente a un recaudo tributario e ingresos de apenas 28 a 29 billones de pesos, lo que genera una brecha mensual insostenible de 11 a 12 billones de pesos, faltante que no hay alternativa diferente a cubrirla con mayor endeudamiento. Calificando las cifras presentadas por el gobierno anterior como un “Presupuesto de la mentira”, Gómez Martínez manifestó que mientras se gastaba a manos rotas, las proyecciones de ingresos tributarios nunca se materializaron. Para hacer frente a esta merma en el recaudo y la caja estatal, en donde el déficit fiscal puede alcanzar la astronómica cifra del 7,8% del PIB, el Ministro anunció un histórico plan de austeridad que busca recortar el gasto público en más de 21,9 billones de pesos, comprometiéndose a frenar la burocracia, recortar compras estatales e incluso evaluar la fusión de ministerios.
¿Qué pasó con el recaudo? Son varios los factores que inciden en el menor recaudo, siendo uno de los principales una grotesca sobrestimación del crecimiento de la economía cuyo enfriamiento fue causado en buena parte al marcado descenso de la inversión, añadido a que parte importante de los grandes contribuyentes individuales migraron a otras residencias fiscales. Esta migración (el número de declarantes con patrimonios superiores a 11 mil millones de pesos se disminuyó en un 28%) hizo fue que el recaudo se redujera a una cifra cercana al 14,7% del PIB, el peor desempeño fiscal en más de un lustro. El recaudo promedio en los paises de la OCDE es del 23,7%, teniendo Colombia el tercer sistema tributario menos competitivo de esta organización al ubicarse en el puesto 36 entre los 38 países que forman parte de esta organización. Muchos desconocen que el sector empresarial en Colombia aporta algo más del 80% de los impuestos de renta que se recaudan en el país.
Mientras los ingresos por impuestos se quedaban cortos, el gasto total del Gobierno Nacional Central continuó en ascenso (alrededor de 468 billones de pesos anuales solo en la vigencia central, sumado al pago de intereses de deuda por 80 billones). En sus cuatro años de gestión, el gobierno Petro, en la certeza que el costo lo estarían pagando las generaciones futuras, destinó cerca de 110 billones de pesos más en gastos de funcionamiento que los ejecutados durante todo el gobierno de Duque. Y ese gasto adicional no fue en inversión en educación, salud u obras de infraestructura (de las 100 nuevas universidades que Petro prometió al inicio de su mandato, solo entregó una. Las 107 instituciones que cacarea el gobierno solo son reformas muy parciales de entidades ya existentes). El grueso del incremento de gasto del gobierno Petro fue en burocracia parasitaria e improductiva, habiendo firmado cerca de un millón de contratos de “prestación de servicios’, una cifra superior en un 119% en comparación con los contratos registrados durante la administración de Iván Duque.
Lo que es un total imposible tener unos gastos de la Nación superiores al 22% del PIB, cuando los ingresos fiscales son menores que el 15% del PIB. Es la fórmula para la bancarrota.
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Apostilla: Al no aceptar ser sus vecinos, Petro llama ‘brutos’ a las residentes de Sierras del Moral. Lo que no se entiende es porqué Petro, pudiendo vivir en en un lugar en que le guardan gran aprecio (si es que este aprecio se mide por los votos que le dieron en el 2022) como “Patio Bonito” o Engativá, ¿por qué insiste en vivir en un lugar ocupado por “blanquitos ricos y esclavistas” que tanto detesta?
