Aunque faltan todavía los escrutinios de las votaciones al Senado de la República, se pueden sacar algunas conclusiones con los datos finales de las votaciones a la Cámara de Representantes. Hay datos muy preocupantes para el futuro de la democracia.
Definitivamente, la diversidad de país que tenemos muestra unas tendencias muy distintas en los centros urbanos y en la ruralidad. Y unos datos todavía peores en los sitios donde operan o tienen mayor presencia los grupos ilegales.
A principios del siglo XXI, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, apareció un estudio promovido por Claudia López en el cual hacía una correlación entre los votos logrados por algunos congresistas en las zonas donde operaban los mal llamados grupos paramilitares. Con esa información, se llegó a la conclusión de que más o menos el 30 % del Congreso había sido elegido o había recibido ayuda de estos grupos para llegar a las curules. Eran simplemente números y correlaciones. Así nació la parapolítica, y muchos senadores terminaron perdiendo sus escaños en el Congreso y otros tantos en la cárcel.
Ese estudio o teoría terminó apuntalando a López en la arena política nacional. Fue congresista, alcaldesa de Bogotá y candidata presidencial.
Así como existió la parapolítica, con los computadores de Raúl Reyes se pudo haber generado la teoría de la farcpolítica. En esos archivos hay infinidad de correos y alusiones a muchos congresistas que se paseaban por los campamentos guerrilleros. Desafortunadamente, esos computadores fueron desestimados porque se falló en la cadena de custodia, lo que terminó enterrando esa teoría.
Hoy en día estamos ante otro panorama tal vez más aterrador: la narcopolítica. Gracias a la paz total del gobierno de Petro, gran parte del territorio nacional tiene presencia de grupos al margen de la ley que combinan en algunos casos la insurgencia con el narcotráfico. Pero la realidad es que son más narcos que guerrilleros.
Haciendo un análisis parecido al que hizo López en su momento, se puede demostrar que la votación por las listas al Congreso del Pacto Histórico (partido político de Petro) es porcentualmente más alta en los municipios en donde operan estos grupos ilegales. Municipios con alto riesgo electoral como La Uribe, Corinto, Santander de Quilichao, Orito, Pradera, Caucasia, Remedios, El Tarra, Solano y Caloto, entre otros, tuvieron unas altas votaciones porcentuales por las listas del Pacto Histórico.
Esas correlaciones entre las votaciones y los municipios en donde hay presencia de grupos ilegales y narcotraficantes nos podrían llevar a la misma conclusión que en su momento hizo López. Un porcentaje de los congresistas elegidos del Pacto Histórico logró su curul con ayuda de estos grupos ilegales y que, por ende, no deberían ser parlamentarios.
La narcopolítica existe igual que lo que fue la parapolítica. Utilizando las mismas teorías y raciocinios, las correlaciones existen de igual manera. Falta que las cortes y la justicia operen de la misma manera que lo hicieron en el pasado. Si fuera así, el Pacto Histórico podría perder muchas curules.
Cabe anotar que seguramente para las elecciones presidenciales tendremos la misma tendencia. Que el candidato Iván Cepeda sacará unas altas votaciones en términos porcentuales en zonas de alta influencia de grupos narcoterroristas.
