Entrevista

“Hay tres tendencias que definirán la Presidencia de Colombia”: Andrei Roman, CEO de AtlasIntel, analiza las elecciones de 2026

Andrei Roman, CEO de la firma AtlasIntel, habló con SEMANA sobre las claves de las próximas elecciones presidenciales en Colombia y explicó la metodología que usan para proyectar resultados electorales.

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10 de enero de 2026, 6:57 a. m.
"En los últimos años hemos sido clasificados de forma consistente entre las encuestadoras más precisas del mundo"
"En los últimos años hemos sido clasificados de forma consistente entre las encuestadoras más precisas del mundo" Foto: Bio Andrei

SEMANA: La firma AtlasIntel cuenta con un gran reconocimiento internacional por haber acertado en resultados electorales en diferentes países. ¿Cuál ha sido la fórmula?

ANDREI ROMAN: En los últimos años hemos sido clasificados de forma consistente entre las encuestadoras más precisas del mundo, incluso en contextos particularmente complejos y polarizados. Fuimos los más acertados en las presidenciales de Estados Unidos en 2020 y 2024 (con calificación A+ en rankings independientes como Silver Bulletin en 2025), en Argentina (2019 y 2023, anticipando la victoria de Javier Milei), en Brasil (2022 y las municipales de 2024), así como en referendos en Chile (2022), Sudáfrica (2024) y España (2023), entre otros casos. En Colombia debutamos con buen desempeño en las presidenciales de 2022, cuando obtuvimos el mejor resultado en las consultas. Ya en las regionales de 2023 logramos anticipar correctamente escenarios que ninguna otra encuestadora consiguió capturar, incluida Antioquia, con la victoria de Andrés Julián Rendón sobre Luis Pérez.

La fórmula detrás de estos resultados es nuestra metodología propietaria, Atlas RDR (reclutamiento digital aleatorio). Reclutamos participantes de forma aleatoria a través de publicidad programática mientras navegan por internet en su vida cotidiana. Esto nos permite trabajar con muestras grandes, escalables y representativas, combinadas con algoritmos de posestratificación iterativa (ajustes por género, edad, educación, ingresos, región y comportamiento electoral previo), además de protocolos estrictos para mitigar sesgos. A diferencia de métodos telefónicos o presenciales, que suelen enfrentar problemas de cobertura y efectos de entrevistador, nuestro enfoque logra captar mejor a votantes jóvenes, rurales o tradicionalmente difíciles de alcanzar, y se desempeña mejor en entornos polarizados gracias a la completa anonimidad de las respuestas. No hay magia detrás de esto, sino una trayectoria sostenida de innovación metodológica. Cada elección es, al mismo tiempo, una prueba y una oportunidad de mejora.

Somos una firma internacional de inteligencia de datos e investigación de opinión pública, con presencia en América, Europa y África.
Somos una firma internacional de inteligencia de datos e investigación de opinión pública, con presencia en América, Europa y África. Foto: DANIEL JARAMILLO

SEMANA: ¿Qué es AtlasIntel y cuál es su fortaleza en un mercado tan competido como el de las firmas encuestadoras?

A.R.: Somos una firma internacional de inteligencia de datos e investigación de opinión pública, con presencia en América, Europa y África. Trabajamos tanto con clientes privados (multinacionales, bancos y fondos de inversión) como con medios de comunicación, ofreciendo análisis orientados a la toma de decisiones. En un mercado cada vez más saturado y desafiante, en el que muchas firmas tradicionales enfrentan errores recurrentes en contextos polarizados, nuestra principal fortaleza hoy (enero de 2026) es un historial de precisión consistente, validado por evaluaciones de terceros independientes.

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SEMANA: ¿Cómo analiza la competencia por la presidencia de Colombia en 2026?

A.R.: Hasta enero de 2026, hay tres tendencias clave que definen la competencia presidencial en Colombia. Primero, polarización ideológica persistente. La carrera se estructura en torno a la continuidad del progresismo petrista versus un amplio frente antipetrista, con temas como reformas sociales, seguridad y economía amplificando la división entre izquierda y opciones de centroderecha. Segundo, existe una fragmentación bastante problemática en el centro y la derecha: múltiples precandidatos compiten por unificar el voto opositor, con esfuerzos en consultas interpartidistas (como la Gran Consulta por Colombia) para consolidar una alternativa de consenso. Tercero, un dominio creciente de las redes sociales, cuya importancia ya es evidente en la consolidación del candidato de oposición mejor posicionado hoy, de acuerdo con nuestra encuesta. La presencia digital y la interacción en plataformas emergen como factor decisivo, en las que outsiders y figuras mediáticas ganan tracción rápida, redefiniendo el discurso público y la movilización política.

SEMANA: ¿Ve un electorado profundamente polarizado?

A.R.: Sí, veo un electorado colombiano profundamente polarizado. El proceso electoral se desarrolla en un clima de intensa división ideológica, con un enfrentamiento claro entre la continuidad del progresismo petrista y un amplio espectro antipetrista que abarca centro y derecha, agravado por debates sobre riesgos de degradación de la democracia, las relaciones con Estados Unidos y otros países en la región, y la gestión del Gobierno actual en temas como seguridad y responsabilidad fiscal. Esta polarización no es nueva, pero se ha intensificado: se refleja en el tono muy confrontacional en redes y medios, y la dificultad para consolidar opciones moderadas en un contexto en el que los extremos capturan mayor atención y movilización.

SEMANA: ¿Opciones de centro podrían tener cabida en las próximas elecciones presidenciales en Colombia?

A.R.: El drama actual de los candidatos centristas es que suelen quedar atrapados respondiendo a debates dominados por izquierda y derecha, en los que no son los protagonistas principales. Para ganar tracción real, el centro necesita cambiar el framing de los grandes debates: en lugar de criticar las posturas de izquierda o derecha en temas ya polarizados (como reformas sociales o seguridad), debería proponer agendas nuevas y más relevantes para los votantes cotidianos; por ejemplo, innovación educativa, empleo tecnológico o sostenibilidad ambiental. Esto obliga a los opositores de ambos lados a reposicionarse.

SEMANA: De acuerdo con las mediciones que han hecho en Colombia hasta ahora, ¿qué está buscando el elector promedio de cara a las elecciones presidenciales?

A.R.: El elector promedio busca ante todo autenticidad en los líderes: alguien que hable sin filtros, reconozca las realidades duras y ofrezca respuestas pragmáticas y rápidas a los problemas cotidianos. Hay una demanda clara por una mudanza profunda y radical de la realidad colombiana que trascienda la polarización actual. Desde la perspectiva de la izquierda, esto significa atacar las injusticias estructurales (desigualdad histórica, exclusión social y concentración de poder). Desde la derecha, implica combatir la corrupción endémica y el populismo, que perciben como amenaza a la estabilidad institucional y económica. El votante promedio está cansado de discursos repetitivos y busca propuestas audaces que generen resultados visibles, más allá de ideologías rígidas.

Venezuela representa un tema terriblemente desfavorable para la izquierda colombiana, asociada históricamente con el chavismo y el petrismo, lo que en principio beneficiaría a la derecha.
Venezuela representa un tema terriblemente desfavorable para la izquierda colombiana, asociada históricamente con el chavismo y el petrismo, lo que en principio beneficiaría a la derecha. Foto: DIEGO ANDRES ZULUAGA

SEMANA: ¿De qué forma puede impactar la captura de Nicolás Maduro las elecciones presidenciales en Colombia?

A.R.: Venezuela representa un tema terriblemente desfavorable para la izquierda colombiana, asociada históricamente con el chavismo y el petrismo, lo que en principio beneficiaría a la derecha, especialmente a candidatos radicales que podrían capitalizarlo para movilizar votantes antipetristas con discursos sobre fracaso socialista, migración y seguridad fronteriza. Sin embargo, el efecto depende en gran medida de cómo evolucione la intervención de Estados Unidos: si se percibe como abiertamente explotadora, por ejemplo, priorizando intereses económicos como el petróleo sin un compromiso real con la democratización de Venezuela, podría mitigar el daño a la izquierda mucho más de lo que inicialmente se pensaría.

Elecciones 2026: más firmas que votantes

SEMANA: En distintas encuestas, el presidente Gustavo Petro conserva una opinión favorable que oscila entre el 30 y 40 por ciento, pese a las críticas y los escándalos que ha enfrentado en los últimos cuatro años. ¿A qué se debe ese respaldo?

A.R.: Nuestras mediciones recientes en Colombia, incluyendo el proyecto Latam Pulse con Bloomberg y nuestra primera encuesta en colaboración con SEMANA, confirman que la aprobación del presidente Gustavo Petro se mantiene en un rango estable entre el 30 y 40 por ciento, pese a críticas, escándalos y desafíos en seguridad. Este respaldo se explica principalmente por una base leal, consolidada en sectores populares, regiones rurales y estratos bajos, en los que se valora el enfoque en reformas sociales (como la laboral y pensional), la reducción de pobreza y desigualdad, y el discurso contra injusticias estructurales. Muchos ven todavía en Petro un líder auténtico que representa un cambio frente al establecimiento tradicional. Aunque la desaprobación es mayoritaria por percepciones de desorden y lentitud en resultados, un núcleo fiel, alrededor de un tercio del electorado, permanece movilizado y resistente a narrativas opositoras.

SEMANA: ¿Se puede hablar de que hay un giro a la derecha en el votante latinoamericano, según las últimas elecciones?

A.R.: No, no veo un giro estructural a la derecha en el votante latinoamericano basado en las últimas elecciones. Aunque 2025 cerró con victorias conservadoras en varios ciclos presidenciales clave (como Chile con Kast, Bolivia con Paz y Honduras con Asfura), esto refleja más un voto de castigo pragmático contra oficialismos desgastados, principalmente de izquierda, que una adhesión ideológica profunda a la derecha. Las razones principales detrás de estos resultados son el hartazgo ciudadano por inseguridad creciente, estancamiento económico, migración descontrolada y percepciones de corrupción o ineficacia gubernamental, temas que trascienden etiquetas ideológicas y priorizan soluciones de mano dura u orden inmediato.

SEMANA: En Colombia rige una ley de encuestas que ha sido muy cuestionada. ¿Qué opinión tienen de esa reglamentación y cómo funciona el mercado de las encuestas en otros países similares?

A.R.: Considero que esta legislación es muy deficiente, ya que no logrará su objetivo declarado de hacer las encuestas más robustas metodológicamente, sino todo lo contrario: impone múltiples requisitos que carecen de base científica sólida, encarece las operaciones, reduce la diversidad de firmas y limita la información disponible para el público. Además, abre una vía peligrosa para que partidos y candidatos utilicen su influencia política con el fin de judicializar las encuestas, intentando intimidar o influir en los encuestadores. Dicho esto, independientemente de mi opinión sobre la norma, AtlasIntel cumplirá íntegramente con ella, como lo hacemos en todas las jurisdicciones donde operamos. En otros países de la región (Brasil, Argentina, México, Chile o Perú), el mercado de encuestas funciona con regulaciones mucho más ligeras. Y no pienso que en adelante la legislación colombiana resultará en una calidad superior de las encuestas en comparación con estos países.

Esta es la encuesta completa con su respectiva ficha técnica:


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