
Ferias y fiestas: cuando Colombia celebra, la economía se mueve
Cada fin y comienzo de año las grandes ferias y fiestas del país se convierten en un motor económico que impulsa el turismo, comercio y empleo. De Cali a Barranquilla, pasando por Pasto y Manizales, estas celebraciones generan impactos millonarios y consolidan al sector cultural como uno de los más dinámicos del país.
Jairo Esteban Montaño Vásquez

Colombia se viste de celebración cada cierre y comienzo de año. Entre diciembre y febrero, eventos como la Feria de Cali, el Carnaval de Negros y Blancos, la Feria de Manizales y el Carnaval de Barranquilla, entre otros, resaltan el espíritu festivo del país a través del reconocimiento de sus memorias y tradiciones. Además, estas celebraciones activan algunos de los mayores circuitos productivos del país.
Lo que comienza como una temporada cultural, se convierte en un engranaje que moviliza viajeros, fortalece el comercio, impulsa la hotelería y da forma a un ecosistema donde artesanos, microempresas, grandes compañías y actores culturales encuentran su momento de mayor dinamismo. Estas fiestas, además de su valor simbólico, funcionan como un producto cultural estratégico, una vitrina internacional que integra identidad, turismo y competitividad territorial.
Desde la mirada de ProColombia, estas celebraciones hacen parte de un portafolio con alto potencial para atraer viajeros interesados en experiencias inmersivas. Carmen Caballero, presidenta de la entidad, aseguró que “las ferias y fiestas de fin de año forman parte de la oferta del turismo cultural de Colombia y conectan a los viajeros con experiencias inmersivas que generan aprendizaje, conexión emocional y sentido de pertenencia”.
Su auge coincide con los intereses de los visitantes internacionales motivados por la música, los bailes y el patrimonio vivo, especialmente provenientes de Estados Unidos, México, España y Ecuador. Aunque no existe una medición específica de cuántos viajeros llegan exclusivamente por estas festividades, Caballero recordó que entre enero y septiembre de 2025 ingresaron al país más de 3,4 millones de visitantes extranjeros, mayoritariamente por ocio, una categoría donde las actividades culturales tienen un peso creciente.
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Esa dinámica se refleja también en las cifras del sector. La Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), proyecta que entre diciembre y enero llegarán cerca de 536.000 visitantes extranjeros, un comportamiento impulsado por la búsqueda de paquetes turísticos asociados a ferias y fiestas. Para Acopi, que representa a las pequeñas y medianas empresas del país, el impacto va más allá del turismo: las festividades “constituyen verdaderos motores de dinamismo social y económico”, capaces de activar miles de mipymes vinculadas a hotelería, gastronomía, transporte, artesanías, logística y servicios culturales.
Esa dinámica también se siente con fuerza en la economía nocturna, uno de los eslabones más activos durante la temporada. Camilo Ospina Guzmán, presidente de Asobares, explicó que ferias y carnavales como los de Cali, Barranquilla y Pasto son temporadas pico para bares, gastrobares y discotecas, al aumentar el flujo de turistas, la rotación de mesas y el consumo de experiencias como música en vivo, coctelería y eventos temáticos.
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Ese comportamiento, señaló, impulsa más turnos de empleo temporal –con incrementos cercanos al 25 por ciento–, mayor demanda de seguridad, transporte y proveedores, y convierte a la noche en un ancla clave del gasto turístico, aunque también exige una coordinación estrecha con autoridades para manejar aforos, movilidad y convivencia. Con ese panorama, las fiestas de fin de año no solo celebran la identidad colombiana: revelan una economía en expansión, anclada en la cultura como motor productivo.
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En el Valle del Cauca, la Feria de Cali se consolida como una de las celebraciones más influyentes del cierre de año. Fabio Alberto Botero, gerente de Corfecali, destacó que la feria “genera un impacto económico significativo sobre múltiples cadenas productivas”. Solo en su edición 67, las inversiones directas alcanzaron los 24.000 millones de pesos distribuidos entre producción, logística y sectores artísticos. Ese movimiento, sumado al gasto turístico, produjo un efecto total superior a 303.000 millones de pesos y alrededor de 1.000 empleos de tiempo completo, cifras coherentes con las mediciones del Dane para la temporada.
La financiación de la feria hoy responde a un modelo mixto de recursos públicos y patrocinios privados, que ha permitido robustecer la programación y garantizar sostenibilidad. En 2024 asistieron 627.000 personas, se destinaron más de 23.000 millones de pesos a cultura y talento local, y se gestionaron 6.600 millones de pesos en patrocinios.
El turismo es uno de los motores más importantes. Diego Fernando Ospina, director de Cotelco Valle, proyecta que diciembre de 2025 moverá más de 985.000 visitantes en el departamento, con ingresos cercanos a 252 millones de dólares. Cali concentraría más de 532.000 viajeros, con una ocupación hotelera entre el 54 y 58 por ciento. Sectores como alojamiento, transporte, gastronomía y vida nocturna viven su punto más alto del año.
El comercio también se dinamiza. Gladys Barona de Conde, directora de Fenalco Valle, señaló que ropa, calzado y accesorios registran aumentos entre el 10 y 30 por ciento, y los centros comerciales cercanos a los eventos pueden incrementar hasta un 50 por ciento su flujo de visitantes. Fenalco estima que diciembre cerrará con una ocupación hotelera del 82 por ciento y 108.500 visitantes que dejarían más de 62.000 millones de pesos.
En Nariño, el Carnaval de Negros y Blancos se ha convertido en la mayor activación económica del inicio de año. Andrés Jaramillo, gerente de Corpocarnaval, explicó que el 90 por ciento de su financiación proviene de la Alcaldía y el 10 por ciento del Ministerio de Cultura y la Gobernación, lo que garantiza la cobertura del ciento por ciento de las actividades. Su impacto, sin embargo, escala mucho más allá de la inversión pública: Pasto recibió cerca de 200.000 turistas durante la última temporada, lo que generó alrededor de 2 billones de pesos entre diciembre y enero, según el comité intergremial y la Cámara de Comercio de la ciudad.
El alcalde Nicolás Toro destacó que artistas, artesanos, hoteleros y comerciantes conforman un engranaje que fortalece la economía local. “Trabajamos de manera mancomunada para fortalecer nuestras capacidades y ser un destino atractivo”. Esa estrategia se refleja en la llegada de más de 75.000 vehículos desde el norte y 7.000 desde Ecuador.
El sector hotelero vive su mejor momento. Doris Ruano, directora de Cotelco Nariño, recordó que la ocupación alcanza el ciento por ciento en los días centrales del carnaval y que, por primera vez en años, los hoteles pueden vender a tarifa plena. Aunque episodios recientes de orden público afectaron algunas reservas, la ocupación venía nuevamente por encima del 80 por ciento.
Para el comercio, el impacto también es contundente. Alfredo Bucheli, director de Fenalco Nariño, afirmó que el carnaval representa cerca del 10 por ciento del PIB de Pasto en pocas semanas y que sectores como gastronomía, transporte y entretenimiento registran aumentos del 15 por ciento. Estudios previos también evidencian que por cada peso invertido se generan más de 9 pesos en beneficios económicos.
Este impacto también se traduce en una reactivación temprana del comercio local. Óscar Villegas Duque, director ejecutivo de Fenalco Caldas, destacó que la feria se ha convertido en un arranque estratégico del año para la ciudad, al dinamizar el flujo de efectivo y la demanda de bienes y servicios. Según el gremio, más del 50 por ciento de los establecimientos formales reportó resultados positivos en 2025 y casi la mitad registró crecimientos en ventas de entre 20 y 30 por ciento, mientras cerca del 60 por ciento de los comercios vinculados al turismo contrató personal adicional durante la temporada.
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La edición 69 de esta fiesta reunirá a reconocidos artistas y contará con una amplia oferta cultural que celebra la identidad cafetera.
Juan Pablo Alba, director de Cotelco Caldas, señaló que las tarifas hoteleras aumentan entre 10 y 20 por ciento en diciembre y hasta 50 por ciento en enero, debido a la alta demanda, con reservas que se realizan con meses de anticipación.
La feria se articula con el ‘Plan 52’, una estrategia que amplía la agenda cultural durante todo el año y que generó un movimiento cercano a 955.000 millones de pesos en 2025. La transformación de la Plaza de Toros, tras la Ley 2385 de 2024, avanza hacia un centro cultural que preserve empleos y fortalezca la oferta artística.
Manizales es una de las diez ciudades más acogedoras del mundo, según Booking.com y la mejor ciudad de América Latina, según ONU-Hábitat, lo que refuerza su posicionamiento turístico. Municipios como Salamina también contribuyen al flujo regional con celebraciones como la Noche del Fuego. Por eso, la Feria de Manizales no solo marca el inicio del año, lo impulsa y consolida el papel de la cultura como eje económico de Caldas.
El Carnaval de Barranquilla cierra la temporada con una de las mayores movilizaciones económicas del país. Juan José Jaramillo, director del carnaval, aseguró que este evento representa cerca del 2,5 por ciento del PIB local en el primer trimestre y en 2025 generó 880.000 millones de pesos, más de 193.000 empleos y una asistencia total de 2,8 millones de personas.
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De la Lectura del Bando a los cuatro días de fiesta, esta será una edición que regresa a la calle, honra las raíces e invita a sentir la esencia del Caribe.
La organización diseña más de 40 eventos masivos y 600 actividades que impulsan hotelería, transporte, gastronomía, comercio y la economía creativa. Las ferias de parafernalia sostenible, los talleres de confección Carnaval Hecho a Mano y el Museo del Carnaval –que recibe 55.000 visitantes al año– muestran un modelo que integra cultura, emprendimiento y memoria.
El entorno urbano también potencia el turismo. Mario Fernando Muvdi, presidente de la junta directiva de Cotelco, destacó la transformación de la ciudad: la Luna Nueva, la Ola Marina, el faro, Puerto Mocho, el Tren de Las Flores, las estatuas de Shakira y Sofía Vergara y espacios icónicos como las Ventanas al Mundo. La ocupación hotelera se mantuvo por encima del 52 por ciento en 2025 y se espera que en fin de año y precarnaval supere el 55 por ciento.
Para Fenalco Barranquilla, el comercio alcanza uno de sus picos más altos. Yilda Castro, directora ejecutiva de la agremiación, señaló que sectores como vestuario, artesanías, supermercados, alimentos y bebidas registran incrementos notables, al igual que salones de belleza y droguerías. El transporte aéreo y terrestre crece impulsado por los turistas nacionales e internacionales. El Carnaval de Barranquilla también avanzó en sostenibilidad. En 2025 obtuvo la certificación NTS 006-1, convirtiéndose en la primera fiesta del país con sello de sostenibilidad social, ambiental y económica.



