SEMANA: ¿Cómo se siente trayendo la corona de Miss International después de tantos años?
Catalina Duque: Feliz, demasiado emocionada de haber logrado la cuarta corona para Colombia. Hace 21 años no la teníamos, desde Jeymmy Paola Vargas. Para mí es un gran honor tener este triunfo, que sé que no es solo mío, sino de un país entero, y me llena de mucha felicidad que lo logré con tanto amor, autenticidad, transparencia y gozándome cada minuto.

SEMANA: Su camino profesional se distancia mucho del de sus padres, quienes son médicos. ¿Cómo lo tomaron ellos?
C.D.: Sí, mi papá es otorrinolaringólogo, especializado en cáncer de tiroides, cabeza y cuello; es un gran profesional y se ha caracterizado también por ser un gran ser humano. Él es más famoso que yo (risas). Uno sale con él en Medellín y eso es doctor por aquí, doctor por allá, lo abrazan, lo aman. Mi mamá fue oncóloga durante muchísimos años, también cirujana, una mujer brillante, tuvo el mejor IQ de todo el país. Es absolutamente inteligente y ya después se dedicó a ser ama de casa y a criarnos a mi hermana y a mí. Mi hermana, también otra genio, sabe hablar cinco idiomas. En este momento está estudiando en NYU una maestría en mercadeo. Yo digo que ella es un ángel, tiene un corazón tamaño XL. Mi familia ha sido ejemplo y sé que he sido demasiado afortunada de contar con esas bases, que para mí lo han sido todo en este proceso.
En mi familia ha sido lema que, sea lo que sea que hagamos, lo hagamos bien y con amor, y entre todos nos vamos a apoyar absolutamente en cada momento. Así yo sea señorita Antioquia, señorita Colombia o Miss International, ellos han estado ahí dándome aplausos desde el inicio.

SEMANA: ¿Cómo se gestó la idea de ser reina?
C.D.: Para mí nunca fue un sueño ser reina, nunca fue algo que yo busqué. Sin embargo, sí crecí con la magia del Concurso Nacional de Belleza. Era la típica que se sentaba con mi hermana y con mi mamá a ver a todas las reinas, con muchísima admiración, verlas brillar, pero yo nunca dije: “Voy a ser reina”. La vida tiene la manera de llevarte al lugar correcto en el momento correcto. Después se me presentó la oportunidad para ser señorita Antioquia y todo ha ido tomando un rumbo impresionante. Agradezco mucho haber hecho ese salto al vacío.
Mi meta desde un inicio ha sido aprender más, ser mejor persona y disfrutar de la experiencia mientras adquiero nuevas herramientas. Siempre lo hice por los aprendizajes y nunca porque tengo que ganar.
SEMANA: En una sociedad en la que los concursos de belleza son cada vez más criticados, ¿por qué seguir adelante en ese camino?
C.D.: Yo lo entiendo totalmente porque una de esas personas era mi papá. Él pensaba que la señorita Colombia era una mujer linda, que se paraba a saludar a la gente y ya. Pero conmigo se dio cuenta de que no es así, porque, cuando las personas realmente conocen lo que hace una señorita Colombia en nuestro país, no hay persona que lo pueda desacreditar. Nosotros somos personas entregadas al servicio social, a unir a un país; no somos de polémicas, somos ejemplo.
Realmente, es una figura aspiracional muy bonita, pero, a la vez, entiendo esas críticas porque de pronto son personas que todavía no han tenido tanto contacto con lo que realmente es ser una reina. Las críticas para mí son parte de este proceso. Colombia es un país absolutamente libre, donde yo respeto todas las opiniones y, finalmente, cada quien tiene derecho a decir lo que piensa y se respeta. Mientras tanto, yo seguiré, al igual que todas las reinas, haciendo mi trabajo y de a poquitos mostrarle al país que ser señorita Colombia sigue siendo una figura muy importante.

SEMANA: Ser reina viene con la tarea de servir al otro. ¿Cómo se fue formando esa vocación en usted?
C.D.: Me di cuenta de que me encantaba el servicio social desde mi vida profesional. Yo, muy juiciosa, iba a trabajar y, adicionalmente, me metía a todos los voluntariados que pudiera. Iba a los lugares más recónditos de Colombia, pintaba casas, limpiaba las calles, me iba a bucear, a limpiar los corales, y yo decía: “Eso me encanta, me fascina lo que estoy haciendo”. A veces se nos olvida lo que es dar, y dar desde el desinterés, desde el amor. Yo llegaba a mi casa, cansada físicamente de todo el trabajo que hacía, pero revitalizada.
Cuando se presentó la oportunidad de ser señorita Antioquia, me di cuenta de que lo que más me gustaba no eran los tacones, ni el maquillaje, ni la pasarela, sino el abrazo de los niños e ir a las fundaciones. Me di cuenta de que no es una fachada, sino que es la realidad de lo que es ser una reina. Quise que todo mi reinado fuera lo más enfocado al servicio social, porque es algo que, simplemente, me encanta y, gracias al Concurso Nacional de Belleza, me di cuenta de que mi propósito en la vida es servir, porque para mí servir es amar y amar es servir.
Catalina Duque Abreu, Colombia. #MissInternational #MissInternational2025 pic.twitter.com/cNJd1Od9kB
— brei gonzalez (@breigonzalez01) November 27, 2025
SEMANA: ¿Por qué participó en Miss International y no en Miss Universo?
C.D.: Lo que sucede es que Miss Universo tuvo un cambio de reglas, cambió mucho y no estaba ya alineado a lo que el Concurso Nacional de Belleza tiene para una señorita Colombia. Recordando que somos señoritas, ahí se empieza a dar un cambio en el que la señorita Colombia, en vez de ir a Miss Universo, va a Miss International, que va totalmente alineado con los valores del Concurso Nacional de Belleza. Es por eso que vemos este cambio y ya vemos dos figuras de reinas en el país, porque se tiene a la que va al otro concurso y está la señorita Colombia, que va a Miss International. La realidad es esa, cambiaron los valores de los concursos, y el Concurso Nacional de Belleza está ligado a un concurso intachable, como Miss International. Por eso también es tan importante que yo me haya ganado esta banda en el momento que lo hice, porque es un triunfo para el Concurso Nacional de Belleza y ratifica que el tiempo siempre da la razón.

SEMANA: Ganarse un concurso como Miss International podría ser el logro más importante para su vida. ¿Cuál es su próximo reto?
C.D.: Es, literalmente, poder comprarme yo misma mi propio techo. ¿Qué quiero yo? Una casa con un techo en la cual tenga una chimenea, leña para poder hacer una fogata, tomarme un buen café, rodeada de la gente que yo amo, de mi familia. Honestamente, no necesito mucho porque sé que siempre lo he tenido todo; soy una niña muy privilegiada y soy consciente de eso. Mi próximo techo es poder seguir construyendo país y tener una casa propia con una chimenea, una buena vista, un cafecito y poder escuchar a los pájaros.

SEMANA: ¿Cómo define el éxito?
C.D.: Yo ya me siento superexitosa. ¿Por qué? Porque tengo un cuerpo que me permite moverme todos los días para conseguir mis sueños. Tengo salud, tengo familia, puedo cumplir mis sueños y, a la vez, seguir aspirando a más. Para mí eso es el éxito, cuando ya sientes que lo tienes todo y que aun así puedes lograr muchísimo más. Siendo una mujer feliz, que se goza el día a día. Si me preguntas cuál sería para mí una vida exitosa, yo respondería que a mis 80 años me pueda parar y levantar sola de una silla, porque soy flexible, soy fuerte y puedo tener independencia. Las cosas básicas de la vida son lo que para mí hace una mujer exitosa. Y tratar bien a la gente siempre.
SEMANA: Un mensaje para las niñas y adolescentes que ven en usted un rol para emular.
C.D.: Les diría que jamás quieran ser como yo, que no quieran ser como nadie, que cada una busque sus fortalezas y debilidades, que eso es lo que las va a hacer brillar. También les diría que las cosas no vienen de un día para otro, las cosas se trabajan, todo tiene un proceso, hay que disfrutar ese camino, la gente que te va a acompañar, no darte tan duro. Siento que mi generación, y me incluyo, quiere todo ya y se nos olvida que en 40 años, cuando miremos hacia atrás, lo que vamos a apreciar es eso, el proceso para lograr las cosas.










