Industria
Un año de retos y oportunidades

Luego de terminar un año de recuperación, con un crecimiento de 2,2 por ciento en los primeros diez meses, la industria nacional encara 2026 en medio de importantes desafíos, marcados por un fuerte aumento de los costos laborales y de otros como los de la energía –por el incremento en el gas–, al igual que la entrada en vigor de nuevos impuestos derivados de la emergencia económica. Asimismo, la amenaza de un nuevo brote inflacionario ensombrece las perspectivas de este sector económico, que ha venido impulsado por la confección de prendas de vestir, la fabricación de equipo de transporte, en particular de motocicletas, y de otros productos químicos.
Si bien hasta noviembre de 2025 el índice de confianza comercial, que mide Fedesarrollo, se ubicaba al alza respecto al mes previo, para 2026 hay gran incertidumbre debido a las perspectivas negativas derivadas del incremento del salario mínimo, que distorsiona todo el mercado laboral. A ello se suman las expectativas generadas por el proceso electoral, lo que lleva a muchas empresas a poner en pausa sus proyectos de inversión.

Plataformas como Trading Economics estiman que la producción industrial podría crecer entre 2,3 y 2,5 por ciento en 2026, mientras que la encuesta de LatinFocus Consensus ve un 2,9 por ciento. Un factor que jugaría a favor de la actividad manufacturera es la recuperación del mercado venezolano, pues demanda muchos de los productos nacionales y se le podría atender rápidamente.
Según la Cámara Colombo Venezolana, las exportaciones nacionales al vecino país de enero a octubre de 2025 alcanzaron 875,5 millones de dólares, 10,5 por ciento más que un año atrás. Esta expansión ha estado impulsada, principalmente, por el envío de materiales plásticos, manufacturas, grasas y aceites animales o vegetales.
Comercio
En medio de la incertidumbre

La actividad comercial mostró mayor dinamismo al final del año tras las caídas de periodos anteriores. El 38 por ciento de los comerciantes encuestados por Fenalco reportaron aumentos en sus ventas y un 37 por ciento indicó estabilidad.
Fechas promocionales como el Black Friday, la Navidad y eventos como el Salón del Automóvil impulsaron a este sector. No obstante, segmentos como confecciones enfrentan una fuerte presión de plataformas como Shein y Temu, lo que ha generado alertas en el sector moda y cierres en tiendas de centros comerciales, según la Bitácora de Fenalco.

En contraste, muestran mayor dinamismo alimentos, electrónica –celulares y computadores– y cosméticos. Para 2026, las expectativas son mixtas: el 34 por ciento prevé mejoras en los próximos seis meses, el 53 por ciento espera un desempeño similar al de 2025 y el 13 por ciento se declara pesimista.
Construcción
Amenaza para la vivienda

Como otros sectores intensivos en mano de obra, la construcción enfrenta un impacto crítico por el aumento del 23 por ciento del salario mínimo. Este indicador, además, funciona como variable de indexación en contratos y precios inmobiliarios, lo que podría elevar el valor de la vivienda hasta en 10 por ciento, con efectos adversos sobre la demanda y la sostenibilidad financiera de los proyectos, según la oficina de Colombia de BDO Interaméricas.
El golpe podría ser tan fuerte que el Gobierno estaría evaluando un decreto para desindexar las viviendas VIS y VIP del salario mínimo. Estos cambios en el mercado laboral representan una nueva presión para un sector que apenas empezaba a recuperarse tras la eliminación del programa Mi Casa Ya. Según el Grupo Cibest, en 2025 se vendieron 167.000 viviendas, un 9 por ciento más que en 2024, y proyectaban 175.000 unidades para 2026, estimación elaborada antes de conocerse el alza del salario mínimo.
Entretenimiento
El show debe continuar

El crecimiento del PIB estimado en 2,8 por ciento en 2025, según Corficolombiana, estaría jalonado principalmente por el entretenimiento (8,9 por ciento), el comercio (4,6 por ciento) y la administración pública (4,5 por ciento), que en conjunto aportarían 1,9 puntos porcentuales. Por ejemplo, solo Páramo, una de las principales promotoras de espectáculos, vendió 1,6 millones de boletas en 130 eventos en el país, con un impacto económico que supera los 150 millones de dólares.
El entretenimiento se seguirá posicionando como uno de los principales motores económicos de 2026, aunque los cálculos varían. Grupo Cibest considera que crecerá a tasas cercanas al 9 por ciento tanto en 2025 como en 2026, mientras que, para Corficolombiana, en 2025 habría tenido un crecimiento cercano al 9 por ciento y para 2026 será de 4,6 por ciento.

Los sectores asociados al consumo –entretenimiento y administración pública– aumentaron su participación en el PIB desde 2020, según Corficolombiana. “Entretenimiento, prácticamente, duplicó su valor agregado, pasando de representar 2,7 por ciento del PIB en 2019 a 4,6 por ciento en 2025, impulsado por la expansión de los juegos en línea”. Está por verse el impacto en el salario mínimo en un sector que en varios segmentos es intensivo en mano de obra.
Minero-energético
Oscuro futuro

Al petróleo y la minería (en especial el carbón), pilares en la economía colombiana, se les desalinearon los astros. A la presión a la baja de los precios internacionales, una oferta volátil y la transición energética se sumó una compleja posición política del Gobierno Petro, que congeló los nuevos contratos de exploración en el caso petrolero y mandó duras señales al carbonero.

Además, su impacto en el comercio exterior afectó la oferta exportadora de Colombia por su menor extracción. Así, dice un informe del Grupo Cibest, el comportamiento de las exportaciones dependerá del precio internacional de las materias primas y del ritmo de producción del carbón y del petróleo. “Las exportaciones de estos dos productos se verán afectadas por la débil producción en Colombia, tendencia que ha sido resultado de menores inversiones en el sector y de incentivos limitados para el segmento minero-energético. En adición, el precio internacional se ubicaría por debajo de lo previsto, como consecuencia de una mayor oferta global”.
Agro
A punta de vacas y café

Las principales amenazas para el sector agro colombiano son el clima y los conflictos internacionales. Los precios de los insumos agrícolas, principalmente fertilizantes, son determinantes para esta actividad, de la que, además, depende la seguridad alimentaria nacional; por lo tanto, deberá ser uno de los focos en 2026. Los datos más frescos del agro indican que tuvo un crecimiento de 2,4 por ciento en el tercer trimestre del año, lo que, si bien está por debajo del PIB total en ese periodo (3,6 por ciento), revela un dinamismo que se desacelera por momentos.
El café y el ganado están entre los que sacan la cara por el agro. El primero creció en 7,8 por ciento en ese penúltimo trimestre, y la ganadería se expandió en 7,9 por ciento. Pero los crecimientos récord también han salpicado al cacao, que se ha vuelto clave para la sustitución de cultivos ilícitos, y al aguacate Hass, que ya es la tercera fruta más exportada desde Colombia. La expectativa es que el agro cierre 2025 y 2026 con un PIB por encima del total nacional.









